Convocatoria del Gobierno nacional
El almacenamiento eléctrico asoma en la hoja de ruta de la transición y la eficiencia energética
La Secretaría de Energía de la Nación ya tiene definida la convocatoria a manifestaciones de interés para proyectos de almacenamiento en el sistema eléctrico nacional, lo que permitirá contar con una herramienta de flexibilidad tendiente a mejorar las restricciones de transporte y lograr la mayor integración al sistema de las fuentes renovables de energía variable.
El rol del almacenamiento de electricidad será planteado en la búsqueda de proyectos que lanzará la certera energética en breve, confiaron fuentes oficiales a Mejor Energía, más aún teniendo en cuenta la competitividad del oficialismo en las elecciones del domingo.
El equipo del área que conduce Flavia Royon viene destacando la necesidad de desarrollar el almacenamiento en el sistema para darle un mejor uso a la infraestructura de transporte y contribuir a resolver el cuello de botella que se pueda presentar en el crecimiento de la oferta. En ese sentido, la convocatoria a manifestaciones de interés al sector privado tendrá también una mirada estratégica, pensando en el aprovechamiento de los recursos del litio como mineral clave en el proceso de transición energética.
Desarrollar equipos de almacenamiento en base a baterías de litio -una de las variantes tecnológicas en estudio en el mundo- permitirá profundizar la idea de crear la demanda y el mercado para industrializar el mineral en el país, aprovechando las primeras experiencias para dominar el conocimiento de las distintas etapas de su desarrollo.
Estos sistemas, asimismo, pueden mejorar la eficiencia en los costos y posponer inversiones en la ampliación de las redes de transporte y distribución de energía al reducir los picos de demanda máxima de las redes. A nivel global la penetración de los sistemas de almacenamiento aún se encuentra en una etapa incipiente, pero se explica que su aprovechamiento pleno depende en buena parte de que los marcos regulatorios habiliten su participación en los mercados para proveer estos servicios eléctricos, se reconozca su valor económico y sean remunerados adecuadamente.
El almacenamiento de energía en forma de electricidad puede representar en la actualidad un modo de acumular energía cuando ésta no se encuentra disponible en condiciones técnico-económicas convenientes, para reforzar, por ejemplo, franjas horarias en las que no se genera o hay una diferencia de precios que es necesario compensar con más oferta. Así, al almacenamiento se le atribuye también el potencial de mejorar la eficiencia y confiabilidad de la red, optimizando los flujos de energía y complementando la generación a partir de fuentes renovables y sus particularidades tecnológicas.
También se destaca que una característica del modelo de almacenamiento es su capacidad de poder usarlo como una instalación de generación de respaldo, la cual puede aportar energía en los períodos de punta con precios de mercado excepcionalmente altos, tales que sean suficientes para pagar los costos fijos de las centrales de generación de punta. Esto posibilita que una instalación de almacenamiento pueda reemplazar a otra de capacidad despachable ante demanda pico.
De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía, estos sistemas se convertirán en la principal fuente de flexibilidad para los sistemas eléctricos en un escenario de cero emisiones netas, reemplazando la generación con carbón y gas natural, que en muchos países ocupan hoy los primeros lugares para esta función, junto con la hidroelectricidad de gran escala. Los sistemas son capaces de proveer múltiples servicios a los sistemas eléctricos, más allá del arbitraje entre horas de menor y mayor precio, como la regulación primaria, secundaria y terciaria de frecuencia, y la regulación de tensión, de acuerdo a las explicaciones técnicas, explicó la AIE.
Este nuevo recurso que se integra al diseño de política energética se articula en una serie de medidas que se vienen adoptando localmente, como la reciente licitación de renovables que reflejó el interés del sector privado al ofrecer proyectos por 2000 Mw para los 600 Mw que buscaba la Secretaría de Energía, o las manifestaciones de interés en las que 10 empresas se manifestaron dispuestas a cofinanciar con el Estado la expansión de los sistemas de transporte.
Desde la mirada de esa política, se destaca que esa hoja de ruta que se está trazando busca diversificar la matriz, incorporando realidades locales disímiles, con una mirada federal y local para que cada provincia tenga oportunidad de desarrollar sus recursos energéticos para ir a una matriz cada vez más eficiente, de menor costo y menores emisiones.
De la misma manera, se destaca en fuentes oficiales el avance con un convenio ambicioso para impulsar 2500 Mw en las diez provincias del Norte Gran que apunta a impulsar la generación distribuida, un modelo que puede ser una oportunidad ante las dificultades de contar con mayor capacidad de transporte de Alta Tensión. Pero también en materia de transporte se destaca el avance en la confección del master plan de líneas de Alta Tensión con un diagrama en consenso con el Consejo Federal de Energía Eléctrica para incorporar más renovables y tener un sistema más sólido, confiable y robusto y atender las nuevas demandas con sectores industriales.