Panorama político de Vaca Muerta
Vaca Muerta: las dos marcas del gas, la deuda neuquina y el mapa electoral local
El tembladeral político, la incertidumbre y la crisis macroeconómica se comen buena parte de la agenda de los medios de comunicación. Sin embargo, con algo menos de ruido, dos datos importantes abrieron la semana en la industria no convencional de Argentina, aquella que empieza a perfilar soluciones en el complejo escenario autóctono.
Por un lado, Fortín de Piedra, el bloque de Tecpetrol, alcanzó los 24 millones de metros cúbicos diarios de producción en promedio (MMm3/d). Fue en un día de agosto pasado, en el pico de la demanda invernal. Por otra parte, también en agosto, Neuquén llegó a los 100 MMm3/d en total, una marca histórica que jamás se había alcanzado en la provincia que es un puntal del abastecimiento.
Como ya se viene mencionando, la declinación de la producción de Bolivia le abre una chance de expansión al mercado argentino. Por ahora el límite está dado por las obras de infraestructura, que le permitirán al shale gas finalmente utilizar la reversión del gasoducto Norte y seguir avanzando con aportes a industrias y sectores residenciales con el segundo tramo del gasoducto Néstor Kirchner. Las dos obras posibilitarán expandir niveles de producción hacia el interior y evitar una posible crisis de suministros el próximo invierno: el país del Altiplano advierte-necesita interrumpir el contrato con Argentina, que rige desde el 2006 y al que le quedan, de acuerdo al convenio actual, otros dos años. Nada indica que se terminará completando.
No es un dato menor todo el potencial concretándose: más allá de los colores políticos que lleguen a la Casa Rosada en diciembre, la próxima gestión nacional podría recibir el espaldarazo de nuevos volúmenes de producción que le ayudarán a esquivar eventuales contextos mundiales de precios elevados del gas natural licuado. Lo requerirá ese ciclo deseable que apuntale un camino de regreso para las reservas negativas del Banco Central de la República Argentina.
Hace unos seis años, en el arranque del actual ciclo de restricciones externas, todos estos temas se veían de modo menos claro. Y uno de los tópicos recurrentes en debates de la industria era el del ciclo del consumo vernáculo del gas.
Se trata de ese período de mayor demanda, mayo-septiembre, los meses de invierno en que se dispara el consumo. ¿Cómo se salía de ese atolladero de cuatro meses en los que se necesita más producción? ¿Cómo iba a ser rentable producir para solo cuatro meses? De manera incipiente, asoman las respuestas. No son definitivas, ni mucho menos. (Pero hay diez años de Vaca Muerta que de todos modos invitan a soñar a fuerza de realidades.) Algo de eso se prefigura en el mix de necesidad de abastecimiento que tendrá Argentina por la baja de volúmenes en yacimientos de Bolivia, país que podría precisar gas neuquino en el mediano plazo, y que además ofrece su infraestructura para el gas de Vaca Muerta (queda por ver a qué costo), que podría ser un complemento de la demanda del complejo industrial paulista. Es el recorte de chances que encuentran asidero en estos mejores indicadores históricos de producción. Y que apuran las obras hacia el norte del país, para apuntalar a un puñado de provincias cuyo aprovisionamiento podría ser una incógnita, y permiten pensar más en grande, tal como están dispuestos a pensar especialistas de Chile, cuando también apuestan a recuperar la confianza pese al “pague dios” de los primeros años 2000.
La deuda acordada y otro resultado a favor de Figueroa
En el plano político local, la semana dejó dos hechos para destacar. El último domingo, el gobernador electo Rolando Figueroa consiguió otro triunfo electoral. Fue en Plottier, la segunda ciudad de la provincia, donde Luis Bertolini, el candidato de Comunidad, se impuso de forma contundente en la elección municipal. Era el postulante de Gloria Ruiz, la actual intendenta que irá a la vicegobernación acompañando a Figueroa en diciembre próximo. Suma un nuevo intendente en un tablero político en el que de a poco empieza a tomar la centralidad. Al margen de su propia victoria provincial, cosechó una serie de triunfos en ciudades que le permite seguir capitalizando escenarios favorables: pasó en el comicio de Plaza Huincul y ahora en Plottier, aunque la buena vibra podría extenderse a lo sucedido en Rincón de los Sauces, donde había cerrado un acuerdo con el gremio petrolero para no presentar candidato propio. Allí Norma Sepúlveda, actual jefa comunal, continuará por cuatro años más luego del triunfo del domingo pasado.
Al mismo tiempo, llevó esa sintonía con sectores del oficialismo (el MPN a la cabeza) de la transición al debate en la Legislatura. Por mayoría, con los votos del partido neuquino y los que tiene asegurados a uno y otro lado de la grieta el próximo gobernador, los diputados aprobaron por mayoría la toma de una deuda de 150 millones de dólares para pagar, sí, deuda de la provincia de Neuquén. Pese a cierto despegue de Vaca Muerta, a la provincia todavía no le alcanza para responder a sus compromisos, que ascienden a unos 1000 millones de dólares. En un contexto de crisis macro nacional, Neuquén dice que así podría atenuar el impacto de un 2024 que ya prefigura complicado.