El incidente terminó con la vida de tres operarios
Incendio en NAO: las falencias que señaló la Fiscalía en las imputaciones
La tragedia en la refinería de New American Oil (NAO) en Plaza Huincul, en la que murieron tres operarios en un incendio, ya tiene siete imputados (seis referentes de la empresa y un auditor) y comienza una nueva etapa de su camino judicial. La fiscal jefa Sandra González Taboada y la fiscal del caso Ana Mathiue formularon cargos en la audiencia realizada en Cutral Co el pasado viernes 31 de marzo.
El 22 de septiembre del 2022, a las 4:10 de la madrugada, un incendio comenzó en la refinería de la empresa NAO, en el parque industrial de Plaza Huincul. Allí estaban trabajando Víctor Herrera, Gonzalo Molina y Fernando Jara, junto a Juan Pablo Narambuena -superviviente del incendio- que se desempeñaba como empleado de la empresa encargada de la seguridad privada.
Tras las pruebas recolectadas, la fiscalía determinó que una nube de vapores tomó contacto con la sala de control, que estaba ubicada muy cerca del Tanque 205. La mezcla produjo una explosión del tanque y voló su techo, provocando una onda expansiva y un frente de llama instantáneo que provocó la muerte de tres operarios.
Los trabajadores, de acuerdo al informe de González Taboada, "se conducían a la sala de bombas donde se encontraba una artesanal y precaria red contra incendios, quedando atrapados en la bola de fuego producida al quemarse la masa de vapores emitidas, afectando además las instalaciones propias y linderas a la refinería, las cuales fueron envueltas por las llamas y los altos niveles de radiación térmica”.
La refinería se dedica a la producción de distintos derivados de hidrocarburos, siendo uno de éstos, el llamado RECON (Petróleo Reconstruido), producto que se obtiene mediante la formulación y/o mezcla de distintos líquidos combustibles y/o inflamables, el cual no tenía un procedimiento estandarizado ni uniforme, explicó la fiscal jefa.
Una "atmósfera explosiva"
Las pruebas de la Fiscalía llevan a reconstruir una secuencia de incumplimientos y de falencias de funcionamiento que culminaron en el fatal incidente de septiembre del año pasado. NAO no tenía instalaciones eléctricas aptas para los químicos con los que se trabaja en una refinería y sin brigada contra incendios. Sin protocolos para activar la red contra indencios ni capacitaciones o un manual de buenas prácticas.
"Todos los operarios que laboraban en la planta lo hacían de manera manual, artesanal o si se me permite, a 'ojímetro'", señaló la fiscal jefe en su reporte.
El gerente general de NAO, identificado con las siglas RGA, tenía entre sus funciones el pedido de modificaciones y ampliaciones de la refinería, entre las que se incluyen los equipos operativos y de seguridad. Por caso, en julio del 2022 hubo un paro de planta pero no hubo un relevamiento total de la refinería y la recuatificación de riesgos en relación al volumen de producción y de ventas.
Otro de los imputados fue el jefe de planta de NAO, identificado como GT. A él se le indicó que por sus conocimientos como ingeniero químico podía dar advertencia de que la refinería tenía una instalación eléctrica inadecuada ante la presencia de "atmósferas explosivas". Además, apuntó la fiscal jefe, "permitió la actividad propia de la planta con un sistema de incendio protector de los tanques de almacenaje y proceso de líquidos combustibles e inflamables insuficiente por su distribución".
Además quedó imputado el jefe de mantenimiento, referido como SFS, porque "no dio curso a los informes respectivos a sus superiores ni tampoco dio curso a los diferentes reclamos realizados por los operadores de planta, tableristas y demás operarios de la empresa”. Existía como antecedente una sirie de informes realizados por el personal sobre la situación de lso equipos, su malfuncionamiento y las condiciones laborales, además de las advertencias por la instalación eléctrica.
AFO, jefe de producción de NAO, fue imputado porque estuvo encargado de disponer los porcentajes de líquidos combustibles para el Tanque 205 y de bembear distintos productos sin respetar el tiempo de enfriamiento, en este caso una maniobra con fueloil en septiembre, a días previos de la tragedia. "Se colocaba un trapo en la boca de medición y un ladrillo para amortiguar el golpeteo que realizaba la tapa al subir y bajar por acción de la presión interna generada por los vapores de los fluidos a calentarse por el simple cambio de energía", remarcó la fiscal jefe.
Sin seguridad y una auditoría cuestionada
Además de esos cargos operativos de la refinería, la Fiscalía señaló las responsables de Seguridad e Higiene en el Trabajo contratadas NAO, referidas como GB y NG. Estaban a cargo de actualizar los protocolos de emergencia para todas las zonas y sectores de trabajo. No obstante, la Fiscalía planteó que no visualizaron la ubicación, componente y conductores que alimentaban la instalación eléctrica y no verificaron ni tomaron medidas para las instalaciones antiexplosivas, falta de tornillos, de tapas y de ajuste.
En el caso particular de GB, presentó en carácter de declaración jurada que las instalaciones de NAO cumplían con máquinas y herramientas con protecciones, además de medios y vías de escape adecuadas en caso de incendio y la correcta identificación de los productos almacenados y su nivel de riesgo. De acuerdo a la investigación, “esto no se correspondía con la situación real de la planta; no se correspondía con las condiciones de los equipos y equipamiento, ni con las condiciones de seguridad de los operadores ni las instalaciones”.
Por último, AEN como auditor externo de NAO fue señalado dado que “se le encomendara la auditoria para ser presentada en la Secretaria de Energía de la Nación. Instrumento este que permite la continuidad de la operatividad de la refinería con asiento en Plaza Huincul y que efectivamente fuere fechada el día 14 de junio de 2022, es decir antes del hecho”.
El auditor habría pasado por algo las anomalías de la refinería y consignó que NAO "cumplía con distintas medidas y pautas previstas por la legislación y normativa". La fiscal jefa sostuvo que “brindando información técnica que no se corresponde con la realidad en que se encontraba trabajando la refinería, no hace conocer a la autoridad de aplicación –Secretaría de Energía de la Nación- la palmaria situación de la refinería”.
Mientras tanto, los familiares de los operarios fallecidos mantienen acciones en reclamo de justicia, como marchas cada mes en Plaza Huincul. A fines de octubre del año pasado, los familiares solicitaron que la empresa no volviera a funcionar hasta que los responsables sean juzgados.