Tensión en Medio Oriente

Qué puede ganar Argentina en medio de la crisis energética global

En un escenario internacional marcado por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, el especialista Roberto Carnicer advierte que la volatilidad puede abrir oportunidades para la Argentina si acelera sus proyectos de exportación de gas y petróleo.

Qué puede ganar Argentina en medio de la crisis energética global
La crisis mundial abre una oportunidad para Vaca Muerta.
La crisis mundial abre una oportunidad para Vaca Muerta.

En la apertura de sesiones ordinarias, el presidente Javier Milei volvió a ubicar a la energía como un eje estratégico para el crecimiento. En paralelo, la escalada de tensión en Medio Oriente, con impacto directo sobre la producción y la logística global de hidrocarburos, configura el mapa de oportunidades para países productores.

Para Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, la Argentina atraviesa una transformación estructural.

“La energía se está convirtiendo en un ordenador económico para la Argentina”, sostiene. Solo en hidrocarburos, el país registró el año pasado un superávit cercano a los 5.000 millones de dólares, tras más de una década con saldo negativo acumulado.

Carnicer subraya que tanto la energía como la minería pueden fortalecer la balanza comercial y dinamizar el desarrollo productivo. Además, destaca el impacto territorial: provincias como Catamarca, Jujuy, Salta, San Juan o Santa Cruz -históricamente relegadas- hoy se ven favorecidas por la localización de recursos y proyectos estratégicos.

En esa línea, interpreta la decisión de instalar puertos de exportación en Río Negro como una forma de ampliar la participación federal en la renta generada por Vaca Muerta.

En materia de inversiones, el especialista considera que el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones fue “imprescindible” para recuperar previsibilidad, luego de años marcados por inseguridad jurídica y leyes de emergencia económica que desalentaron el desembarco de capitales.

“Una ley que garantice que esas condiciones no volverán a repetirse es un reaseguro fundamental”, afirma.

También plantea la necesidad de diversificar la matriz energética y revalorizar el plan nuclear argentino. Recuerda que hoy Estados Unidos y Europa, con casos como Francia, impulsan reactores modulares de pequeña potencia, una tecnología en la que Argentina cuenta con capacidades técnicas desarrolladas durante décadas.

Respecto del frente tarifario, Carnicer explica que la actualización en marcha apunta a recomponer el atraso acumulado sin generar un shock abrupto. “La tarifa no es el precio de la energía, sino el costo de transportarla y distribuirla”, señala.

El conflicto en Medio Oriente agrega un factor de volatilidad que puede alterar profundamente la logística mundial. “Cuando guerras de esta naturaleza se prolongan, modifican totalmente el abastecimiento energético, encarecen el transporte marítimo y alteran la productividad”, advierte.

Un punto sensible es el rol de Qatar como uno de los mayores exportadores de gas natural licuado (GNL), en competencia con Australia y Estados Unidos. Si su producción o sus rutas de exportación se vieran afectadas, el impacto sobre el suministro global sería significativo.

En ese contexto, Estados Unidos podría fortalecerse como proveedor alternativo, y otros países con capacidad exportadora, como la Argentina, tendrían margen para ganar posicionamiento.

El país proyecta iniciar exportaciones de GNL a partir de 2027, y si acelera los plazos podría capitalizar mejor un mercado más demandante.

La producción petrolera también muestra una expansión significativa: actualmente orilla los 900.000 barriles diarios, cuando hace apenas tres años rondaba los 500.000. En un escenario de precios internacionales más altos, los países productores resultan beneficiados, aunque el origen sea una situación geopolítica adversa.

Para Carnicer, la clave está en la conducta interna: “Si Argentina mantiene un comportamiento doméstico confiable y evita cortar exportaciones o incumplir contratos, puede posicionarse como un proveedor energético seguro”.

En un mundo atravesado por conflictos en Europa y Medio Oriente, el país podría consolidarse como un polo de producción y exportación de energía alejado de zonas bélicas.

Los contratos de GNL que se negocian, con potencial destino en países como Alemania, reflejan ese reposicionamiento. En medio de la incertidumbre global, la oportunidad argentina dependerá menos del conflicto externo y más de su propia capacidad para ofrecer estabilidad, previsibilidad y cumplimiento.

Te puede interesar
Últimas noticias