Informe de Aleph Energy

La Resolución 400/2025 redefine el negocio eléctrico y promete un nuevo ciclo de inversiones

Según el informe mensual que elabora  Daniel Dreizzen, la nueva normativa marca un punto de inflexión en el mercado eléctrico, con mayores oportunidades para generadoras térmicas, renovables y proyectos de almacenamiento.

La Resolución 400/2025 redefine el negocio eléctrico y promete un nuevo ciclo de inversiones
La Resolución 400 modifica precios y reglas operativas, y transforma las expectativas del sector.
La Resolución 400 modifica precios y reglas operativas, y transforma las expectativas del sector.

La publicación de la Resolución 400/2025 marca un antes y un después para el mercado eléctrico argentino. Así lo sostiene Daniel Dreizzen, director de Aleph Energy, en su último Informe Mensual de Indicadores de Energía Eléctrica, donde analiza el impacto de la norma sobre las renovables, la generación térmica y el proceso de transición energética.

En primer lugar, la resolución consolida un proceso de normalización que se venía anticipando con los Lineamientos I y II, pero que recién ahora adquiere forma concreta a través de reglas operativas, precios más representativos e incentivos alineados con los costos reales del sistema.

En ese marco, el mercado comienza a dejar atrás la lógica del “reconocimiento administrativo” para avanzar hacia un esquema donde las señales económicas vuelven a ocupar un rol central.

Uno de los cambios más relevantes es la redefinición del despacho y de la remuneración dentro del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM). La introducción del Costo Variable de Producción (CVP) declarado, con un rango de variación del 25% respecto de la referencia de CAMMESA, junto con la diferenciación entre generadores con gestión propia de combustible y aquellos que continúan bajo el esquema de Gas Acuerdo, impulsa una mayor competencia y eficiencia. A su vez, la incorporación de un costo marginal horario más flexible permite reflejar mejor la dinámica real del sistema.

En paralelo, el nuevo Factor de Renta Adaptado (FRA) funciona como un mecanismo de transición. Si bien amortigua la volatilidad del esquema marginalista en los primeros años, también deja en claro la dirección futura del mercado.

Para las centrales térmicas con gas propio —y especialmente para los nuevos proyectos—, la señal es clara: FRA igual a uno, renta marginal sin techo y la posibilidad de sumar transporte firme como adicional remunerado configuran un escenario que vuelve a incentivar la inversión.

Por otra parte, las energías renovables también encuentran una redefinición dentro del nuevo marco. La resolución establece una Renta Marginal Adaptada mínima de 32 dólares por megavatio hora para los parques habilitados antes de 2025, lo que garantiza un piso de ingresos en un contexto de mayor volatilidad de precios spot.

Sin embargo, el cambio más profundo es conceptual: la nueva generación renovable queda plenamente integrada al mercado a término y al esquema competitivo, sin depender de subsidios ni beneficios regulatorios especiales.

En este proceso de transición, emerge con fuerza un nuevo protagonista: el almacenamiento. La reciente licitación de sistemas BESS en el AMBA, que adjudicó 713 MW con alto interés privado, confirma que la flexibilidad comienza a valer tanto como la energía. El arbitraje de precios, la provisión de potencia y la gestión de la estacionalidad convierten a las baterías en un negocio con señales económicas cada vez más claras.

Asimismo, la Resolución 400/2025 introduce cambios estructurales en el comportamiento de la demanda. Las distribuidoras deberán cubrir al menos el 75% de su demanda estacionalizada mediante contratos bilaterales, lo que reactiva el mercado a término como principal vía de expansión.

Además, la apertura del Mercado a Término (MAT) a proyectos térmicos e hidroeléctricos con fecha de operación comercial posterior a 2025 amplía la competencia y desplaza el eje desde CAMMESA hacia el cliente final.

En cuanto a la infraestructura, el nuevo esquema también redefine prioridades. Las tres obras de transporte en 500 kV anunciadas bajo el modelo de concesión privada muestran que la expansión del sistema ya no dependerá exclusivamente del Estado.

Este punto resulta clave si se considera que, en el último trimestre, se otorgaron 515 MW de prioridad de despacho en el MATER, aunque 345 MW dependen de obras que recién estarían disponibles hacia 2030.

En este contexto, Dreizzen subraya que la Resolución 400 no sólo modifica precios y reglas operativas, sino que también transforma las expectativas del sector. En un mercado donde las señales comienzan a alinearse con los costos reales, quienes logren anticipar los cuellos de botella y financiar soluciones de infraestructura contarán con una ventaja competitiva decisiva.

De este modo, noviembre marca algo más que un cambio normativo: implica un cambio de lógica. El mercado eléctrico argentino ingresa en una etapa más abierta, más exigente y también con mayores oportunidades para quienes sepan interpretar las nuevas señales.

Según el informe, la 400/2025 no representa el cierre de una reforma, sino su verdadero punto de partida.

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