2026-08-18

Otra cara de la disponibilidad de energía

La energía nuclear vuelve al centro de la agenda de inversiones

La energía nuclear atraviesa una nueva etapa en Argentina, con un esquema que busca incorporar capital privado para modernizar infraestructura, extender la vida útil de las centrales existentes y avanzar hacia una estrategia de expansión con nuevas alternativas tecnológicas.

Así lo planteó Sebastián Álvarez, socio del estudio Brons & Salas, quien analizó las oportunidades que presenta el rediseño del sector atómico nacional y el proceso que contempla una participación privada en Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA).

Según explicó el especialista, el escenario internacional volvió a colocar a la energía nuclear en el centro de las estrategias energéticas debido a su capacidad para generar electricidad de manera constante y sin emisiones directas de carbono. En ese contexto, señaló que la generación nuclear aparece como un complemento para las fuentes renovables, cuya producción depende de las condiciones climáticas.

Álvarez destacó que Argentina cuenta con una trayectoria de más de siete décadas en materia nuclear y con un entramado científico, tecnológico e industrial desarrollado desde la creación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en 1950.

Dentro de ese ecosistema mencionó a empresas y organismos como INVAP y Nucleoeléctrica Argentina, junto con las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse.

De acuerdo con el análisis del consultor, las tres centrales vienen aportando de manera estable entre el 7% y el 8% de la generación eléctrica del país, lo que convierte al sector en una fuente relevante dentro del sistema energético nacional.

En este marco, consideró que la posibilidad de incorporar inversores privados representa una oportunidad para canalizar recursos hacia proyectos de infraestructura que requieren grandes desembolsos de capital y que, al mismo tiempo, cuentan con una demanda relativamente previsible.

El nuevo esquema se encuentra respaldado por la Ley de Bases y Puntos de Partida N° 27.742, que incluyó a Nucleoeléctrica Argentina entre las empresas sujetas a privatización.

A esto se sumaron posteriormente el Decreto 695/25 del Poder Ejecutivo y la Resolución 1751/25 del Ministerio de Economía, que establecieron las condiciones para avanzar en el proceso.

Según detalló Álvarez, el mecanismo contempla la posibilidad de transferir al sector privado hasta un 44% del paquete accionario de Nucleoeléctrica mediante una licitación pública.

El Estado Nacional conservaría el 51% del capital social y los derechos de voto, con el objetivo de mantener el control sobre las decisiones consideradas estratégicas.

Para el consultor, este diseño busca combinar el aporte de capital privado con la permanencia del Estado en una posición de control dentro de una actividad considerada estratégica para el sistema energético.

 

Atucha I, en el centro de las inversiones

Uno de los principales destinos previstos para los nuevos recursos es el proyecto de Extensión de Vida Útil de la Central Nuclear Atucha I. Álvarez señaló que la obra ya presenta un grado de avance técnico superior al 50% y requiere financiamiento para completar las tareas necesarias para prolongar el funcionamiento de la central.

El segundo proyecto considerado prioritario es la ampliación del Almacenamiento en Seco de Elementos Combustibles Gastados (ASECG II) asociado a Atucha II.

Desde la perspectiva de un potencial inversor, el consultor consideró que estos proyectos permiten ingresar a un sector que cuenta con una demanda sostenida y un esquema de ingresos regulados, al mismo tiempo que participa de una actividad que aporta cerca del 7% de la electricidad nacional.

El nuevo esquema también supone un cambio respecto de la política seguida durante la administración anterior. Álvarez recordó que fueron cancelados los acuerdos con la Corporación Nuclear Nacional de China (CNNC) para avanzar con la construcción de una cuarta central nuclear, lo que dejó en suspenso proyectos de gran escala que contemplaban financiamiento estatal.

A partir del nuevo enfoque, el especialista observó que se abre la posibilidad para que empresas y consorcios privados presenten alternativas tecnológicas y financieras diferentes.

Entre las opciones que podrían ganar espacio mencionó tecnologías basadas en reactores de agua ligera y uranio enriquecido, una alternativa distinta del camino que se había planteado para la cuarta central con participación china.

El proceso argentino se desarrolla en paralelo con una recuperación del interés internacional por la generación nuclear. El consultor señaló como ejemplo el caso de Estados Unidos, donde la creciente demanda eléctrica asociada a los centros de datos y al desarrollo de la inteligencia artificial está impulsando nuevas inversiones en generación.

En ese contexto, empresas tecnológicas comenzaron a cerrar acuerdos para garantizar el suministro eléctrico de sus operaciones y evaluar la reapertura de instalaciones nucleares.

China, en tanto, mantiene una estrategia de expansión a gran escala. Según los datos citados por Álvarez, el país asiático cuenta con 61 reactores comerciales en operación y otros 39 en construcción, mientras proyecta aumentar significativamente el peso de la energía nuclear dentro de su matriz energética hacia 2050.

El escenario internacional, de acuerdo con su análisis, muestra que la generación nuclear está dejando de ser considerada únicamente una tecnología vinculada a la seguridad energética para convertirse también en una alternativa frente al crecimiento de la demanda eléctrica y los objetivos de reducción de emisiones.

 El desafío del financiamiento tecnológico

En Argentina, mientras tanto, algunos proyectos de desarrollo tecnológico propio continúan atravesando dificultades. Entre ellos se encuentra el CAREM 25, reactor modular de diseño nacional cuyas obras civiles permanecen paralizadas.

Frente a esta situación, la estrategia de expansión comienza a orientarse hacia un modelo con mayor participación de empresas privadas y posibles acuerdos con proveedores tecnológicos internacionales.

Álvarez vinculó esta nueva etapa con el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), que busca generar condiciones para atraer capital destinado a proyectos de gran escala.

En este contexto, también comenzaron a aparecer propuestas de empresas estadounidenses interesadas en el sector nuclear argentino.

Entre ellas mencionó a Nano Nuclear Energy, que manifestó interés en aportar capital a compañías estratégicas locales como Dioxitek, con el objetivo de fortalecer el procesamiento de uranio en el país y ampliar su capacidad para abastecer mercados internacionales.

Una nueva oportunidad para el sector

El proceso de apertura del capital de Nucleoeléctrica y el cambio en la estrategia de expansión marcan, según el análisis de Álvarez, un punto de inflexión para la industria nuclear argentina.

El objetivo inmediato pasa por conseguir los recursos necesarios para completar la extensión de vida de Atucha I y ampliar la infraestructura de almacenamiento de combustible de Atucha II.

En paralelo, el país deberá definir cómo continuará el desarrollo de nuevos reactores y qué tecnologías tendrán un papel central en la próxima etapa.

La combinación entre infraestructura existente, capacidades científicas nacionales, demanda creciente de electricidad y un marco destinado a atraer inversiones podría generar nuevas oportunidades para el sector.

El próximo paso será la apertura efectiva del proceso de licitación y la respuesta de los inversores. De ese resultado dependerá, en buena medida, la velocidad con la que Argentina pueda avanzar hacia una nueva etapa de desarrollo de su industria nuclear.

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