Exploración offshore
En un relanzamiento del offshore, el Gobierno convoca a licitación para explorar el área CAN200
El Gobierno nacional convocó este miércoles a un Concurso Público Internacional para la exploración de hidrocarburos en el bloque CAN200, un área de 5.000 kilómetros cuadrados ubicada en la Cuenca Argentina Norte del mar Argentino. Este llamado mediante el Decreto 590/2026 marca la reanudación de los concursos competitivos para la adjudicación de bloques de exploración bajo la Ley de Hidrocarburos 17.319, el primero desde 2017.
En el decreto se instruyó a la cartera energética para que ponga en marcha el proceso de licitación pública internacional en este bloque de aguas profundas que genera la expectativa local y regional, debido a que se sitúa en una zona de frontera que comparte características geológicas con recientes y multimillonarios descubrimientos de petróleo y gas en el margen atlántico africano. El llamado formal se instrumentó bajo las premisas de transparencia y competitividad de la legislación de hidrocarburos para el desarrollo de proyectos de capital intensivo.
La misma norma señala que en febrero de 2025 la empresa Challenger Energy Group presentó, en el marco de la Ley de Hidrocarburos, una manifestación de interés para obtener un permiso de exploración de un área costa, en particular la que se instruyó hoy a licitar. Se trata de una empresa de exploración y producción de petróleo y gas de origen y capitales británicos, que originalmente cotizaba en la Bolsa de Londres. Sin embargo, a fines de 2025, la compañía fue adquirida por la empresa canadiense Sintana Energy, una firma que previamente era conocida como Bahamas Petroleum y tenía su sede principal en la Isla de Man.
Al tratarse de un sector de alto riesgo minero y que requiere un importante respaldo financiero, la normativa nacional exige abrir un concurso abierto, transparente y competitivo para que otros consorcios globales puedan ofertar por el bloque de 5.000 km². Con esta apertura formal, el Gobierno explicó que busca garantizar que las mejores tecnologías y las ofertas más ventajosas se pongan al servicio de la prospección de la plataforma continental, en un escenario en el que a miles de kilometros hacia el sur del país, Argentina ya tiene un aporto muy significativo con otros proyectos que avanzaron en los últimos años.
Garantías para atraer inversiones
Un dato clave del decreto para atraer a los grandes operadores del upstream global es la inclusión de cláusulas de prórroga de jurisdicción a favor de tribunales arbitrales internacionales, bajo el marco de la Convención de Nueva York de 1958. Esta herramienta representa un estándar en contratos internacionales de infraestructura donde intervienen activos que exigen plazos de amortización extremadamente largos.
Se trata de una garantía jurídica para grandes proyectos de infraestructura, aunque el texto oficial se encarga de aclarar que esta prórroga no implica la renuncia del Estado nacional a la inmunidad de ejecución sobre activos estratégicos, tales como las reservas del Banco Central de la República Argentina, los bienes del dominio público o militar en el territorio de la Argentina o los recursos tributarios y las regalías que le corresponden cobrar al país. Esta salvedad asegura un equilibrio entre la seguridad regulatoria de los inversores y la soberanía del patrimonio nacional.
Un factor determinante para viabilizar este relanzamiento, según evalúa Taiariol, consistió en la reciente reconfiguración del Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones (RIGI) mediante el Decreto 105/2026. Al disminuir el piso de inversión mínima exigible para proyectos costa afuera de 600 a 200 millones de dólares, el Poder Ejecutivo reconoció la singularidad de la actividad offshore, caracterizada por su elevado perfil de riesgo y sus prolongados horizontes temporales. Esta flexibilización, combinada con la extensión por un año del plazo de adhesión al régimen, otorga el marco de previsibilidad financiera necesario para viabilizar operaciones de semejante envergadura en la plataforma marina.
En ese sentido, el análisis del consultor Nicolás Taiariol destaca que la decisión de avanzar sobre el bloque CAN200 se orienta en primera instancia a la posibilidad de diversificación de la matriz productiva. “Vaca Muerta es el motor actual del crecimiento hidrocarburífero, pero el offshore representa una apuesta complementaria. Argentina cuenta con una plataforma continental de más de 1,78 millones de km² reconocida por la ONU en 2016, un territorio con bajo nivel de conocimiento geológico que podría albergar recursos de magnitud comparable al de Vaca Muerta”.
También resalta el aprendizaje del pozo exploratorio Argerich-1, perforado por Equinor, YPF y Shell en aguas profundas, que constituye el primer test del sistema petrolero en el margen atlántico argentino. Aunque se trate de una exploración de frontera con alto riesgo, la lógica geológica -que correlaciona los márgenes atlánticos de Sudamérica y África- respalda las expectativas, tomando como referencia los descubrimientos recientes frente a Namibia.
La competencia regional por el offshore
Para Taiariol la decisión del Gobierno también persigue la idea de no quedar rezagados en la región. Uruguay ya tiene compromisos de perforación con APA Corporation, Chevron y ENI, y Brasil avanza en la Cuenca de Pelotas. El nuevo llamado a licitación busca que Argentina no pierda la ventana de oportunidad y se mantenga como destino atractivo para las grandes operadoras internacionales.
La convocatoria al concurso y el eventual otorgamiento del permiso pone en marcha un proceso que deberá cumplir con la aprobación del Pliego de Bases y Condiciones, donde se definirán en detalle los requisitos técnicos, económicos y el régimen de regalías. Le seguirá la recepción de ofertas y adjudicación, proceso que deberá garantizar los principios de concurrencia y transparencia; la firma del permiso de exploración, con una vigencia que, según la ley, puede extenderse hasta por cuatro años, prorrogables por dos más y el eventual paso a la concesión de explotación, si los resultados exploratorios son positivos.
En Uruguay, la actividad de Challenger es de gran relevancia para el sector energético del país, ya que la petrolera estatal ANCAP le otorgó licencias para buscar petróleo y gas en sus aguas ultraprofundas. La empresa maneja dos proyectos clave en la costa marina uruguaya, de las cuales el área OFF-1 es el activo estrella de su portafolio en la región. La proximidad geológica entre las cuencas uruguayas y la Cuenca Argentina Norte añade un interés técnico particular a la licitación del CAN200, dado que los hallazgos en una jurisdicción validan los modelos de la otra.
En 2024, Challenger cerró un acuerdo estratégico de farm-out transfiriéndole el 60% de la participación operativa a la gigante estadounidense Chevron, que pasó a ser la operadora del bloque mientras que Challenger retiene el 40% restante. Así, a principios de 2026, y tras superar consultas públicas y autorizaciones ambientales, se dio inicio a los trabajos de prospección sísmica 3D.
El área OFF-3 también adjudicada a la compañía es un bloque adyacente sobre el que tiene una participación del 100% desde principios de 2024 por un período inicial de exploración de cuatro años. Tras completar con éxito el procesamiento y mapeo de datos sísmicos en 3D preexistentes, la empresa identificó prospectos con alto potencial de recursos recuperables, destacando el prospecto bautizado como “Benteveo”.