2026-07-09

Inversiones

El nuevo tablero de las inversiones: qué cambia con el Super RIGI y el RIMI

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) atraviesa una nueva etapa de consolidación mientras el Gobierno nacional impulsa un proyecto de ley conocido como "Super RIGI", destinado a fortalecer la seguridad jurídica de las inversiones estratégicas.

Paralelamente, la creación del Régimen de Inversión para Micro y Pequeñas Empresas (RIMI) busca extender parte de los incentivos a las PyMEs que integran la cadena de valor de sectores como la minería, la energía y la industria.

Así lo explicó la abogada Jimena Vega Olmos, socia del estudio Beccar Varela, durante un webinar organizado por Mujeres Empresarias de Gas y Petróleo de Argentina (MEGSA), donde analizó las principales diferencias entre ambos regímenes y el impacto que podrían tener sobre las inversiones.

La especialista señaló que el denominado "Super RIGI" no reemplaza al régimen vigente, sino que incorpora al texto legal beneficios que hasta ahora estaban respaldados por decretos reglamentarios o normas del Banco Central, con el objetivo de otorgar mayor estabilidad y previsibilidad a los proyectos de gran escala.

Entre las modificaciones más relevantes mencionó la incorporación de un límite del 10% para las contribuciones patronales correspondientes a nuevos puestos de trabajo generados por los proyectos adheridos y una mayor flexibilidad para el ingreso y egreso de divisas vinculadas con préstamos financieros. Según explicó, estas precisiones buscan reforzar el "blindaje" jurídico y cambiario para inversiones que requieren horizontes de varias décadas.

En ese contexto, Vega Olmos destacó que la minería continúa encabezando la cantidad de proyectos presentados y aprobados bajo el RIGI, seguida por iniciativas del sector hidrocarburífero. También indicó que el proceso de evaluación de cada proyecto demanda, en promedio, entre seis y ocho meses desde la presentación de la documentación hasta la resolución oficial.

El nuevo régimen para las PyMEs

Uno de los aspectos centrales de la exposición estuvo dedicado al RIMI, el nuevo Régimen de Inversión para Micro y Pequeñas Empresas, creado para ampliar los incentivos a la cadena de proveedores de las grandes inversiones.

A diferencia del RIGI, el RIMI está orientado exclusivamente a micro, pequeñas y medianas empresas y exige montos de inversión significativamente inferiores. Los proyectos pueden comenzar desde inversiones de US$150.000 para microempresas y llegar hasta US$9 millones para empresas medianas.

La especialista explicó que este régimen no contempla la estabilidad normativa, cambiaria y tributaria de largo plazo prevista para los grandes proyectos, pero sí incorpora herramientas destinadas a facilitar nuevas inversiones productivas, entre ellas la amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias y la devolución anticipada de créditos fiscales de IVA.

Según remarcó, el objetivo es permitir que las PyMEs puedan incrementar su capacidad productiva para abastecer la demanda que generarán los grandes proyectos mineros y energéticos.

Otro de los puntos analizados fue la adhesión de las provincias al régimen nacional. Vega Olmos explicó que la mayoría de las provincias con actividad minera y energética ya adhirieron al RIGI, permitiendo que los beneficios nacionales alcancen también a los tributos provinciales.

Sin embargo, advirtió que existen excepciones como la provincia de Buenos Aires, que decidió impulsar un esquema propio de promoción de inversiones en lugar de adherir al régimen nacional. En esos casos, proyectos que atraviesen territorio bonaerense, como gasoductos, oleoductos o plantas de GNL, podrían no acceder a la estabilidad en impuestos provinciales como Ingresos Brutos y Sellos.

Beneficios concentrados en los proyectos

Durante la exposición también se aclaró que los principales beneficios fiscales, cambiarios y aduaneros continúan concentrados en el Vehículo de Proyecto Único (VPU), figura jurídica utilizada por los emprendimientos adheridos al RIGI.

Los proveedores pueden acceder únicamente a determinados incentivos vinculados con la importación de bienes de capital estratégicos, mientras que el resto de las ventajas permanece reservado para los titulares de los proyectos. En ese escenario, el RIMI aparece como el instrumento diseñado para ampliar los incentivos hacia las empresas que forman parte de la cadena de valor local.

Para la especialista, ambos regímenes no compiten entre sí, sino que cumplen funciones complementarias: mientras el RIGI y el futuro "Super RIGI" buscan atraer inversiones de gran escala con estabilidad de largo plazo, el RIMI procura que las pequeñas y medianas empresas puedan invertir, crecer y participar del desarrollo productivo que generen esos proyectos.

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