2026-07-03

El plazo para las ofertas es el 10 de agosto

Cuenta regresiva para la licitación de 15 áreas de Vaca Muerta

Neuquén puso en marcha una nueva etapa para el desarrollo de Vaca Muerta con el lanzamiento de una licitación pública nacional e internacional para adjudicar 15 áreas exploratorias, una iniciativa con la que busca incorporar nuevos operadores, ampliar la actividad en la formación no convencional y captar inversiones para continuar expandiendo la producción de petróleo y gas.

La convocatoria, denominada Ronda 1/2026, será administrada por Gas y Petróleo del Neuquén (GyP) y representa el regreso de las licitaciones provinciales de áreas hidrocarburíferas luego de nueve años. La última ronda de estas características se había realizado en 2017.

En esta oportunidad, las áreas ofrecidas fueron seleccionadas por su potencial geológico y por ubicarse en sectores estratégicos de Vaca Muerta, muchos de ellos próximos a desarrollos que ya se encuentran en producción y cuentan con infraestructura disponible para evacuar petróleo y gas.

Las compañías interesadas deberán presentar sus ofertas hasta el 10 de agosto, mientras que la apertura de sobres se realizará el 19 de agosto. Las adjudicatarias asumirán la totalidad del riesgo exploratorio y deberán ejecutar un programa de inversiones durante una etapa inicial que podrá extenderse hasta ocho años, dividida en dos períodos de cuatro años cada uno.

Si durante ese proceso se realizan descubrimientos comercialmente viables, las empresas podrán acceder posteriormente a concesiones de explotación con una duración de hasta 35 años.

Cómo será la licitación

El pliego establece un bono de acceso obligatorio de 500.000 dólares, monto mínimo que deberán desembolsar todas las empresas para participar de la compulsa.

A su vez, los oferentes podrán mejorar sus propuestas ofreciendo un incremento de regalías para la provincia. Sobre la alícuota base del 15%, podrán sumar hasta tres puntos porcentuales adicionales, llevando el porcentaje máximo al 18%.

Otro de los aspectos centrales del esquema es que GyP mantendrá una participación estratégica de entre el 10% y el 20% en cada bloque, bajo la modalidad conocida como carry. Esto implica que la petrolera provincial conservará participación en los proyectos sin aportar capital durante la etapa exploratoria, mientras las empresas privadas financian íntegramente los trabajos iniciales.

La adjudicación no dependerá exclusivamente del aspecto económico. El criterio con mayor peso será el compromiso efectivo de inversión y actividad exploratoria, medido mediante Unidades de Trabajo, equivalentes a 5.000 dólares cada una. Cuanto mayor sea el programa de exploración propuesto, mayor será el puntaje obtenido.

La evaluación también contemplará el porcentaje de participación reservado para GyP, las regalías adicionales ofrecidas y el bono incremental presentado por cada empresa.

Cinco clústeres con diferentes perfiles

Los quince bloques fueron agrupados en cinco clústeres, cada uno con características geológicas diferentes.

El Noroeste aparece como el sector de mayor atractivo para las petroleras. Allí se ubican Corralera Sur, Corralera Noreste y Corralera Noroeste, áreas localizadas en la denominada ventana de petróleo y muy próximas al hub norte de Vaca Muerta. Además, cuentan con cercanía a la infraestructura de transporte de Oldelval y OTASA, una ventaja que reduce costos de desarrollo.

En ese mismo grupo se encuentra Curamhuele, un bloque orientado al gas condensado y gas seco cuya ubicación cercana al frente cordillerano presenta mayores desafíos exploratorios.

El clúster Noreste, integrado por La Tropilla I, Cerro Avispa Norte, Cerro Avispa Sur y Águila Mora Noreste, también posee potencial petrolero, aunque algunos estudios privados advierten que parte de esas áreas queda fuera del límite geológico óptimo de Vaca Muerta, lo que podría reducir la superficie con posibilidades comerciales.

Uno de los bloques que despierta mayor interés es Pampa de las Yeguas Noreste, considerado por la propia provincia como el activo de menor riesgo exploratorio. Aunque es el más pequeño de la licitación, está rodeado por áreas actualmente productivas como El Orejano y Rincón de la Ceniza, condición que le otorga una importante ventaja competitiva.

El Sudeste concentra bloques con mayor potencial gasífero, aunque también presenta una complejidad estructural superior debido a la presencia de fallas geológicas que dificultan tanto la interpretación sísmica como la perforación horizontal.

Por último, las áreas Totoral Este y La Hoya, ubicadas en el clúster Frontera, representan la apuesta más exploratoria de la ronda. Se trata de sectores donde prácticamente no existe desarrollo hidrocarburífero y la información geológica disponible es limitada, razón por la cual GyP estableció menores exigencias de actividad mínima para los futuros operadores.

La nueva ronda busca ampliar la frontera productiva de Vaca Muerta más allá de las áreas actualmente desarrolladas por las principales operadoras. El objetivo oficial es acelerar la exploración de nuevos bloques, incrementar las reservas disponibles y sostener el crecimiento de una formación que continúa concentrando la mayor parte de las inversiones petroleras y gasíferas del país.

Con este esquema, Neuquén intenta combinar la incorporación de capital privado con una participación activa de la empresa provincial, en una estrategia orientada a expandir el desarrollo del principal activo energético de Argentina.

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