2026-05-09

Panorama político de Vaca Muerta

Vaca Muerta acelera y Neuquén enfrenta la cuenta urbana del boom shale

Vaca Muerta volvió a mostrar un nivel alto de actividad, si se toman los datos de lo que ocurrió en abril en los yacimientos: cerró con 2.335 etapas de fractura, un dato que marca la continuidad operativa del no convencional y confirma que el desarrollo shale mantiene ritmo.

El número importa porque las fracturas son un indicador directo de actividad en los yacimientos. Sin embargo, queda por ver qué tanto de eso terminará de trasladarse al complejo pyme. Hay unas 1200 empresas pendientes del salto prometido en el 2025: el del segundo tramo de este año, momento en el que las productoras acelerarán para la primera inyección del VMOS.

El crecimiento petrolero luce cada vez más atado al desempeño de los bloques no convencionales. El riesgo contextual no está solo en la capacidad de sostener la cadena operativa completa: equipos disponibles, servicios, infraestructura de transporte, financiamiento y reglas de inversión. Sino también en la famosa licencia social.

Por un lado, el "derrame" hacia el mundo laboral y las pymes contratadas. Por otro, qué tanto la nueva demanda de servicios de la constante ola migratoria tiene respuestas desde el Estado. 

De eso se ocupó esta semana también el gobierno de Rolando Figueroa, respondiendo a ese punto de dolor poblacional: el acceso a la vivienda, dilema de miles en la provincia del vector económico argentino. A la retracción del Estado nacional, Neuquén opuso un plan de acceso al crédito para viviendas para sectores asalariados de la escala con más problemas para poder construir.

YPF: 205.000 barriles diarios de shale

El balance de YPF aportó otro dato para el termómetro productivo en Neuquén. La compañía llegó a los 205.000 barriles diarios de shale en promedio y obtuvo ganancias por US$ 409 millones en su último balance.

La cifra confirma la aceleración de la principal desarrolladora de Vaca Muerta. En un puñado de meses, confirmó la senda que se prefiguró con el recambio del gobierno nacional: el shale, y el desprendimiento de los campos convencionales, ya son, como nunca, el centro de su operación.

El volumen alcanzado marca, también, el camino de una nueva escala, mejora la lectura del mercado sobre la productividad de sus activos y fortalece la expectativa de que el petróleo no convencional sostendrá el crecimiento.

Es, también, parte de los deberes previos a un examen de magnitud: la salida al mercado para el financiamiento, junto a Eni y ADNOC, del plan exportador de GNL desde el golfo San Matías, en el Atlántico de Río Negro. Son unos 15 mil millones de dólares solo para la infraestructura. El grupo de empresas apunta a conseguir un piso del 70% del monto.

En un contexto donde las inversiones requieren capital intensivo, la empresa conducida por Horacio Marín muestra argumentos para defender su plan de expansión. No elimina los condicionantes macroeconómicos -no es parte de lo que le corresponde-, pero ofrece una señal de consistencia entre producción, eficiencia y resultados. La crisis global de abastecimiento impulsa a Vaca Muerta como nodo petrolero y gasífero internacional.

Vista y el plan expansivo

“El plan es subir de donde estamos ahora, que son 115.000 barriles, a 180.000 barriles en tres años”, había explicado Miguel Galuccio, el presidente de Vista, en noviembre pasado, en una entrevista con Mejor Energía.

En la línea de hacer lo que dijo, la compañía concretó la compra de activos de Equinor y sumó participación en Bandurria Sur y Bajo del Toro.

Así profundiza su exposición al petróleo no convencional. Refuerza presencia en bloques vinculados al desarrollo shale y se posiciona para capturar producción futura en un segmento que concentra la atención del mercado.

La compra también muestra cómo se está reordenando el mapa empresario. Las productoras con capacidad técnica, financiera y operativa amplían participación en activos de mayor potencial.

El movimiento expande su cartera. Y confirma que la competencia relevante pasa por participación en áreas shale con capacidad de operación y acceso a infraestructura. La productividad de los activos es clave, pero también la velocidad para convertir participación en producción.

La vivienda siempre es agenda

El crecimiento del shale también tiene efectos fuera de los yacimientos. Neuquén lanzó la inscripción para créditos no bancarios destinados a construcción o ampliación de viviendas. La provincia espera otorgar este año más de 4.000 “herramientas crediticias”.

El programa fue presentado por el gobernador Rolando Figueroa como una respuesta al déficit habitacional. Está orientado a personas que no cuentan con recursos suficientes para construir una vivienda propia, no acceden a una cuota hipotecaria tradicional o encuentran tasas bancarias demasiado altas. El escollo del grueso de los argentinos, pero en su variante del mundo no convencional.

Los créditos serán de hasta $150 millones. Según explicó la ministra de Infraestructura, Tanya Bertoldi, se ajustarán por UVI más una tasa del 2% anual para quienes acrediten haberes en el Banco Provincia de Neuquén. Para el resto de la población, la tasa será del 6%. Para alcanzar el monto total del crédito se requieren ingresos familiares cercanos a $2,6 millones.

El dato habitacional se conecta con el desarrollo petrolero porque Neuquén recibe una presión creciente sobre vivienda, alquileres, suelo urbano y servicios. El gobierno provincial busca intervenir sobre una de las principales tensiones del auge del shale.

El pago de la “factura urbana” implica asumir costos concretos asociados al crecimiento: más demanda de viviendas, precios de alquiler más altos, necesidad de suelo disponible, servicios, transporte y financiamiento accesible.

Los municipios absorben presión sobre servicios y planificación urbana. Las familias enfrentan mayores costos de acceso a vivienda. La industria también queda involucrada, porque la dificultad para vivir cerca de los polos productivos puede impactar en costos laborales, rotación de personal y licencia social.

Una provincia que produce más petróleo necesita también ordenar las condiciones de vida que hacen posible sostener esa actividad. La mentada licencia social del shale -una suerte de permiso ciudadano-estatal- no es un dato accesorio. Los elevados costos de una provincia “cara” como Neuquén plantean el tema de la capacidad de respuesta, aquella que también se traduce en más o menos respaldos a la hora de las definiciones políticas.

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