La guerra en Medio Oriente y el mercado petrolero
Ernesto Díaz, de Rystad: “El Brent va a terminar aterrizando en un nivel más alto”
El conflicto bélico en Medio Oriente y la incertidumbre sobre la cadena global de suministros tendrán un impacto directo sobre la economía internacional y el valor de la energía. Para Ernesto Díaz, vicepresidente senior de Rystad Energy para América Latina, el escenario abre una etapa de precios más altos para el petróleo y el gas, con efectos relevantes para los países productores y para el desarrollo de Vaca Muerta.
“La única certeza a nivel económico es que cuando esto termine, todo va a ser más caro en el mediano o largo plazo”, afirmó Díaz, al analizar las consecuencias de la crisis internacional, en una entrevista con Modo Shale, el estreaming que se transmite en YouTube y por la señal de radio Mitre Patagonia.
Según explicó, los problemas logísticos en el Golfo Pérsico y la afectación de la oferta global generarán una presión alcista sobre los precios de la energía.
En ese sentido, proyectó que “el Brent va a terminar aterrizando en un nivel más alto de lo que vimos en los últimos años, probablemente por encima de los 80 dólares”. Para la industria argentina, ese contexto puede resultar favorable, ya que mejora los márgenes de las compañías y fortalece la capacidad de reinversión en el desarrollo no convencional
“Un precio de barril más alto va a hacer que las ganancias de las petroleras sean superiores y que eso se pueda reinvertir en Vaca Muerta”, sostuvo.
Ante la crisis, los inversores globales y los países centrales están buscando alternativas para garantizar el abastecimiento de hidrocarburos. En ese nuevo mapa, Sudamérica gana protagonismo.
Díaz remarcó que “hay solamente tres países en América Latina que van a crecer en cuanto a su producción de petróleo en los próximos años, que son Guyana, Brasil y Argentina” a los que “posiblemente se pueda sumar Venezuela”. Sin embargo, descartó que esa dinámica implique una competencia directa entre esos desarrollos y Vaca Muerta.
“El mundo va a necesitar mucho más petróleo que sea a un precio accesible, pero sobre todo que sea volumen y una capacidad de suministro en firme de largo plazo”, explicó. En ese marco, consideró que el foco del país debe estar puesto en la eficiencia operativa, la infraestructura y la construcción de contratos que respalden exportaciones de mayor escala.
Asia, infraestructura y el salto exportador
Para consolidar su posición como exportador relevante, Argentina necesita superar la barrera del millón de barriles diarios. Ese objetivo requiere una infraestructura portuaria mucho más robusta, con capacidad para operar buques de gran escala y reducir costos logísticos en los mercados de destino.
“El objetivo principal del país debe ser desarrollar Vaca Muerta de la manera más eficiente posible, desarrollar la infraestructura de exportación y asegurar contratos en firme por grandes volúmenes”, señaló Díaz. La escala, en este punto, aparece como una condición central para competir en el mercado internacional.
Si bien hoy existen envíos hacia destinos como Estados Unidos o Brasil, el crecimiento proyectado de la producción obliga a pensar en mercados de mayor demanda. Para Díaz, en el caso de grandes volúmenes, “el principal destino va a ser definitivamente Asia y los países asiáticos por una cuestión de que amortizás mucho mejor la logística”.
En esa línea, planteó que, mirando el futuro de Vaca Muerta, “definitivamente el sudeste asiático, principalmente China, es el mercado ideal”. La demanda asiática aparece así como una oportunidad estratégica para colocar producción incremental, siempre que el país logre resolver los cuellos de botella de infraestructura y asegurar condiciones comerciales de largo plazo.
El otro eje central es el Gas Natural Licuado (GNL). Aunque el petróleo se desarrolló primero por su mayor flexibilidad de infraestructura, Díaz reordó que el mayor potencial estructural de la cuenca está en el gas, que representa cerca del 70% de las reservas.
La crisis internacional de suministros abrió, según el especialista, “una ventana de oportunidad enorme porque este tema del riesgo de suministro y países y empresas buscando fuentes alternativas de suministro, sobre todo el GNL, es una realidad que está pasando ya ahora”.
En ese escenario, proyectos impulsados por actores como Southern Energy e YPF, ENI y ADNOC apuntan a iniciar exportaciones hacia 2027. La concreción de esos planes permitiría transformar a la Argentina en un proveedor relevante dentro del mercado global de GNL, con impacto no sólo energético sino también macroeconómico.
“Argentina va a ser no solamente un jugador muy importante en el mercado de GNL global, sino un actor importante en la economía global a partir de esta oportunidad de exportación de GNL”, concluyó Díaz.