El nuevo mapa de transporte Oil & Gas
Cómo avanza la infraestructura de Vaca Muerta que permitirá dar el salto exportador
El desarrollo masivo de la formación Vaca Muerta se encuentra en plena fase de aceleración, impulsado por una serie de obras de infraestructura que buscan transformar el potencial geológico en exportaciones. Con un horizonte que apunta a superar el millón y medio de barriles de petróleo diarios y escalar casi al doble las exportaciones de gas natural, el mapa energético se rediseña mediante oleoductos, plantas de licuefacción y terminales marítimas en plena ejecución.
El pilar central de esta transformación es el Oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), que unirá Añelo con la terminal rionegrina de Punta Colorada.
Esta obra, considerada la inversión privada más importante de las últimas décadas con un presupuesto de US$ 3.000 millones, alcanzó en marzo de 2026 un avance del 58%. Con hitos técnicos ya cumplidos, como el cruce por debajo del lecho del río Negro, el sistema entrará en operaciones hacia finales de este año con una capacidad inicial de 180.000 barriles diarios.
La consolidación del nodo exportador en el Atlántico se complementa con los proyectos de Oldelval. El sistema Duplicar Plus ya habilitó nuevas capacidades hacia Puerto Rosales, mientras que el flamante proyecto Duplicar Norte comenzó su fase constructiva. Este último ducto de 207 kilómetros, con una inversión de US$ 350 millones, permitirá evacuar el crudo desde el norte de Neuquén hasta Allen, resolviendo los cuellos de botella que limitaban el crecimiento de operadoras como YPF, Chevron y Shell en esa zona de la cuenca.
De esta manera, las proyecciones indican que la industria podría encaminarse en lo que resta del año a alcanzar por primera vez el millón de barriles diarios, de mantenerse el grado de aceleración de producción y de ampliación del sistema de evacuación existente. Pero a partir de entonces la industria se encuentra enfocada en lograr 1,5 millón de barriles hacia fines de la década, ya con el aporte del VMOS, una obra que podría incorporar hasta unos 700.000 barriles adicionales.
El frente del gas y el GNL
En el segmento del gas, el Proyecto Argentina LNG se posiciona como el desafío más ambicioso de la historia industrial del país. El reciente Acuerdo de Desarrollo Conjunto firmado entre YPF, la italiana Eni y el brazo inversor de ADNOC (XRG) formalizó la estructura que llevará el gas neuquino a los mercados globales. Este megaproyecto, que contempla una inversión de hasta US$ 12.000 millones solo en infraestructura de transporte y licuefacción, apunta a una producción neta de 18 millones de toneladas anuales (MTPA) de GNL.
Paralelamente, el consorcio Southern Energy (SESA), liderado por Pan American Energy junto a YPF, Pampa Energía y Golar LNG, avanzó en la contratación de su segundo buque licuefactor.
A diferencia del proyecto de YPF, esta iniciativa permitirá exportaciones de GNL de menor escala pero más inmediatas a partir de 2027 desde el Golfo San Matías. En febrero de 2026, el grupo cerró un contrato histórico con la estatal alemana SEFE por US$ 7.000 millones, asegurando un mercado directo en Europa.
Los proyectos de exportación de Gas Natural Licuado (GNL) en la Argentina alcanzaron un punto que permite proyectar un volumen inicial de 18 MTPA mediante la sinergia entre Argentina LNG (YPF, Eni y ADNOC) y Southern Energy (PAE y Golar).
A este esquema base se sumaron recientemente iniciativas estratégicas como LNG del Plata, el proyecto de Camuzzi para exportar desde el puerto de La Plata aprovechando la capacidad ociosa de los ductos en verano, y los planes de CGC, que busca conectar la producción de la cuenca neuquina con el Pacífico y potenciar la frontera de Palermo Aike.
Este ecosistema de proyectos, que contempla la llegada de nuevos socios internacionales para cubrir el espacio que dejó Shell y escalar las operaciones, permitiría elevar la capacidad exportadora total hasta los 30 MTPA hacia el final de la década. En términos de volumen de gas, alcanzar ese hito equivaldría a una inyección constante de 114 millones de m³/día, una cifra que prácticamente igualaría la producción total actual de toda la Argentina.
Semajante desempeño gasífero demandará la construcción de al menos tres nuevos gasoductos troncales desde Vaca Muerta hacia las terminales de licuefacción, además de ductos de transporte de los denominados líquidos del gas natural o NGLs, que es el valor agregado que la industria decidió también avanzar como oportunidad de negocio por la demanda global, pero también por una necesidad técnica para acompañar la necesidad de ajustar la normativa del fluido.
Más capacidad y valor agregado
La eficiencia del sistema de transporte de gas también recibió un impulso con la ampliación del Gasoducto Perito Moreno (ex GPNK). La instalación de nuevas plantas compresoras por parte de TGS permitió inyectar 14 millones de metros cúbicos adicionales por día, facilitando el abastecimiento del área metropolitana y liberando saldos para la exportación regional. Esta obra resultó fundamental para sostener el crecimiento de la demanda invernal sin recurrir a importaciones masivas de combustibles líquidos.
En términos de industrialización en origen, TGS anunció en marzo de 2026 una inversión récord de US$ 3.000 millones para el complejo Tratayén. El plan prevé la construcción de una planta de procesamiento de líquidos del gas natural (NGL) de dimensiones inéditas para el país. El objetivo es separar el etano, propano y butano antes de enviar el gas por los ductos troncales, lo que generará exportaciones de valor agregado por más de US$ 2.000 millones anuales bajo el amparo del régimen RIGI.
La expansión de Compañía Mega en Bahía Blanca refuerza esta tendencia de agregar valor a los recursos. Con el aval de sus accionistas -YPF, Petrobras y Dow-, la firma inició la Fase II de su plan de ampliación, que busca elevar un 18% la producción de líquidos. Esta obra, que concluirá en el mediano plazo, permitirá que la Argentina se consolide como un proveedor estratégico de materias primas para la industria petroquímica regional, multiplicando por cuatro el valor del gas natural original.
Para las provincias involucradas, especialmente Neuquén y Río Negro, el desarrollo de la infraestructura significa una consolidación de su rol estratégico. El gobierno de Río Negro ratificó marcos regulatorios y de estabilidad fiscal por 30 años, brindando la seguridad jurídica necesaria para que los inversores internacionales desembolsen los capitales requeridos. Este clima de negocios permitió que proyectos que antes eran planes a largo plazo hoy presenten obradores activos y cronogramas de entrega para 2026 y 2027.
Hacia el final de la década, el mapa de exportaciones de la Argentina lucirá radicalmente distinto. El país no solo despachará crudo liviano de alta calidad al Atlántico y al Pacífico, sino que se integrará al selecto grupo de exportadores mundiales de GNL. El gas de Vaca Muerta, procesado en Tratayén y licuado en la costa rionegrina, será la clave para que el sector energético dispute el primer lugar en generación de divisas con el complejo agroexportador.
Si todas las obras mencionadas completan sus etapas previstas para 2027, la Argentina habrá logrado dar uno de los saltos más ambiciosos de su historia hidrocarburífera. El desafío ahora radica en mantener el ritmo de inversión y la paz social en las zonas de producción, asegurando que la logística esté a la altura de la riqueza que subyace a miles de metros de profundidad en la cuenca neuquina.