2026-03-25

Capacitación y empleo

El Instituto Vaca Muerta superó las expectativas de inscripción en su inicio

El arranque del Instituto Vaca Muerta dejó un dato contundente: la demanda por formación técnica en petróleo y gas superó ampliamente todas las expectativas.

Con la primera cohorte ya en marcha, el interés por capacitarse —y también por enseñar— expone el atractivo que genera Vaca Muerta como uno de los polos productivos más dinámicos del país.

Según detalló el director general, Gustavo Livoreiro, más de 33 mil personas ingresaron al sitio web del instituto para informarse, de las cuales 17 mil completaron su inscripción para cursar. En paralelo, se recibieron 6.200 currículums de profesionales interesados en integrar el cuerpo docente.

“Nos sorprendió gratamente la interacción con la sociedad”, señaló Livoreiro, quien destacó que el fenómeno refleja una demanda concreta de empleo vinculada al crecimiento de la industria energética.

El perfil de los aspirantes es diverso, aunque predominan jóvenes de entre 20 y 35 años. También se registran personas con experiencia previa en el sector y otras sin vínculo con la actividad, pero con un objetivo común: acceder a nuevas oportunidades laborales.

La convocatoria tuvo alcance federal. Si bien el 55% de los inscriptos proviene de Neuquén, también hay una fuerte presencia de Río Negro (21,99%) y Buenos Aires, además de postulantes de provincias como Córdoba, Mendoza, Salta y Chubut. Incluso, muchos evalúan mudarse para realizar la capacitación.

El Instituto funciona en el Polo Científico Tecnológico y cuenta con equipamiento de última generación, incluyendo simuladores de perforación y operación similares a los utilizados en campo. “Esto permite formar con estándares reales de la industria, tanto en seguridad como en operación”, explicó Livoreiro.

Actualmente, 672 estudiantes iniciaron su formación en seis cursos clave: Seguridad Operativa en Yacimientos, Operador de Perforación, Operador de Fractura Hidráulica e Instrumentación Industrial, entre otros. Los programas tienen una duración aproximada de cuatro meses y combinan teoría con prácticas intensivas.

El objetivo es claro: generar mano de obra calificada que pueda incorporarse rápidamente a un sector en expansión. Se estima que el instituto formará entre 2.000 y 3.000 egresados por año, con certificación oficial.

El proyecto cuenta además con el respaldo de más de 20 empresas del sector energético, que participan en el diseño de contenidos y aportan experiencia técnica. La articulación entre formación y demanda laboral aparece así como una de las claves para sostener el crecimiento de Vaca Muerta.

En un contexto donde la energía se consolida como motor económico, el boom de inscriptos confirma que la expectativa de empleo ya no es una promesa, sino una realidad en construcción.

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