2026-03-11

El shale y el crecimiento

Vaca Muerta: el 2026 podría cerrar con 28.000 etapas de fracturas

Vaca Muerta arrancó 2026 con una fuerte aceleración operativa. El nivel de fracturas hidráulicas registró un salto significativo respecto de los últimos años, consolidando el ritmo de expansión del principal polo petrolero del país.

"Durante febrero se contabilizaron 2.371 etapas de fractura, una cifra que marca un incremento cercano al 20% respecto del promedio mensual de 2024, cuando el nivel de actividad rondaba las 2.000 etapas. De sostenerse esta tendencia, el sector podría cerrar 2026 con alrededor de 28.000 fracturas, un volumen que confirmaría el crecimiento del desarrollo no convencional", dijo Luciano Fucello, Country Manager de NCS Multistage, en una entrevista con Modo Shale, por Mitre Patagonia y el canal de streaming de Youtube.

El repunte refleja el fuerte dinamismo del shale neuquino, donde la actividad actual está orientada mayoritariamente al petróleo. De acuerdo con los datos analizados por Fucello, cerca del 85% de las operaciones de fractura están dirigidas a pozos petroleros, impulsadas por el atractivo de los precios internacionales del crudo y la rentabilidad de los proyectos en la cuenca.

Fracking récord y más eficiencia operativa

Según Fucello, el aumento de la actividad no solo se explica por una mayor cantidad de pozos, sino también por mejoras en la eficiencia de los equipos de fractura. Actualmente, los sets operativos trabajan cerca de 21 horas diarias, con el objetivo de maximizar la productividad y reducir los tiempos improductivos entre una operación y otra.

En algunos casos, los equipos lograron reducir a apenas 10 minutos el tiempo de traslado o preparación entre pozos dentro de un mismo pad, una optimización que permite aumentar significativamente la cantidad de etapas completadas por jornada.

"Este salto de eficiencia se consolidó especialmente durante los últimos meses de 2025, cuando la actividad de fracking mostró un fuerte repunte tras algunos períodos de menor intensidad. Hacia el cierre del año, las empresas comenzaron a incrementar el ritmo de fracturas en las áreas petroleras más productivas del shale neuquino, sentando las bases del crecimiento observado en los primeros meses de 2026", señaló..

Empieza a cambiar de combustible

Pero el crecimiento de la actividad llega acompañado de una transformación tecnológica dentro de los propios equipos de fractura. Uno de los cambios más visibles es la transición del diésel al gas natural como combustible para las operaciones.

Actualmente cinco de los quince sets de fractura que operan en Vaca Muerta ya utilizan sistemas Dual Gas Blend (DGB), que combinan gas con una menor proporción de diésel para alimentar los motores de bombeo. Además, el sector espera la incorporación de un nuevo set eléctrico que funcionará 100% a gas, una innovación que podría reducir costos operativos y emisiones.

Esta transformación marca un cambio relevante en la logística energética interna del shale. Paradójicamente, el propio gas producido en la cuenca comienza a utilizarse para alimentar la maquinaria que permite extraer hidrocarburos del subsuelo.

Sin embargo, esta transición tecnológica también expone limitaciones de infraestructura. Hoy el abastecimiento de gas tratado para los equipos de fractura depende de una sola planta de carga de GNC en Neuquén, ubicada en cercanías de Añelo, que abastece a toda la flota que utiliza gas como combustible.

Esta restricción logística podría convertirse en un cuello de botella si la migración hacia equipos a gas continúa acelerándose en los próximos años.

El próximo salto: el gas para exportación

Mientras tanto, la producción de gas en la cuenca mantiene un crecimiento moderado, en gran parte destinado a compensar la declinación natural de los campos convencionales y a sostener la capacidad de los gasoductos existentes.

El verdadero salto de la actividad gasífera, señala Fucello, dependerá de la puesta en marcha de los proyectos de Gas Natural Licuado (GNL), que permitirían abrir nuevos mercados internacionales para el gas argentino.

En ese escenario, Vaca Muerta no solo consolidaría su papel como pilar del autoabastecimiento energético del país, sino que también podría transformarse en un proveedor relevante de energía para el mercado global. El shale argentino ya acelera. Ahora la gran incógnita es si la infraestructura y los mercados lograrán seguirle el ritmo.

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