Escalada bélica en Medio Oriente
Irán amenaza con un barril a US$ 200 y profundiza la crisis en Ormuz tras nuevos ataques a buques
El conflicto en Medio Oriente volvió a tensar al máximo al mercado energético global. El comando militar iraní advirtió este miércoles que el mundo debe prepararse para un precio del crudo de hasta US$ 200 por barril, en medio de una nueva oleada de ataques sobre buques comerciales en el área del Estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico, una de las rutas más sensibles para el abastecimiento internacional de petróleo y gas.
Ebrahim Zolfaqari, vocero del cuartel militar Khatam al-Anbiya, aseguró que Irán dejará atrás la lógica de represalias puntuales para pasar a una etapa de “ataques continuos” contra sus adversarios.
Según Reuters, también advirtió que cualquier barco o petrolero que transporte crudo hacia Estados Unidos, Israel o sus aliados podrá ser considerado “un objetivo legítimo”.
La amenaza coincidió con una nueva secuencia de incidentes marítimos. Treas buques más fueron alcanzados por proyectiles este 11 de marzo, con lo que el número total de embarcaciones atacadas en la región desde el inicio de la escalada, el 28 de febrero, asciende al menos a 14.
La naviera más afectada fue la Mayuree Naree, de bandera tailandesa, que recibió dos impactos, sufrió un incendio y daños en la sala de máquinas. Tres tripulantes permanecían desaparecidos.
También resultaron dañados la ONE Majesty, de bandera japonesa, y la Star Gwyneth, con bandera de Islas Marshall, aunque en estos dos casos los daños fueron menores y no se reportaron faltantes entre la tripulación.
Ormuz, el cuello de botella que vuelve a sacudir al mercado
La dimensión del episodio excede el frente militar. El Estrecho de Ormuz transportó en 2025 cerca de 20 millones de barriles diarios, equivalentes a alrededor del 25% del comercio marítimo mundial de petróleo, además de una porción clave del mercado global de GNL.
La IEA (Agencia Internacional de Energía) advierte que sólo entre 3,5 y 5,5 millones de barriles diarios podrían redirigirse por rutas alternativas, lo que muestra el escaso margen logístico para compensar una interrupción prolongada.
En ese contexto, el tráfico por la zona quedó prácticamente paralizado. La navegación en el estrecho entró en una situación cercana al estancamiento desde que comenzaron los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán.
AP reportó que Teherán logró frenar en los hechos el movimiento de carga en el corredor y elevar la presión sobre el sistema energético internacional. El impacto ya se refleja en los precios: aunque el Brent se moderó respecto de los máximos de comienzos de semana, seguía muy por encima del nivel previo al conflicto (muchos analistas y gobiernos hicieron proyecciones promedio para el 2026 con un barril en torno a los 60/65 dólares), y varios gobiernos comenzaron a preparar liberaciones de reservas estratégicas.
La escalada suma además un componente financiero. Tras un ataque contra oficinas bancarias en Teherán, Zolfaqari aseguró que Irán también responderá contra bancos e instituciones financieras que operen con Estados Unidos o Israel.
AP consignó que la amenaza amplía el radio de riesgo hacia centros clave del Golfo, como Dubái, Bahréin y Arabia Saudita, y profundiza la posibilidad de que la guerra se traslade del terreno militar al corazón logístico y económico de la región.
La volatilidad diaria, el verdadero riesgo ya no pasa sólo por la cotización del barril, sino por la capacidad de sostener el flujo físico de crudo y gas desde el Golfo.
Si la interrupción en Ormuz se prolonga, el shock podría sentirse no sólo en el precio del petróleo, sino también en fletes, combustibles, petroquímica y cadenas industriales dependientes de energía importada.