2026-03-06

Minería estratégica

Cobre: el mineral que podría sumar más de US$ 17.000 millones en exportaciones para Argentina

Un reciente reporte elaborado por la Secretaría de Minería del Ministerio de Economía, proyecta un fuerte aumento en la demanda global del cobre en los próximos años. A nivel mundial, el consumo alcanzó en 2024 las 28,6 millones de toneladas, con China concentrando cerca del 60% del total.

Las proyecciones indican que hacia 2035 la demanda global podría crecer cerca de un 30%, impulsada principalmente por la electrificación de la economía y el desarrollo de nuevas tecnologías.

En 2024 la producción mundial de cobre refinado alcanzó 28,3 millones de toneladas, mientras que la producción de cobre de mina se ubicó en 22,6 millones de toneladas.

El liderazgo global continúa concentrado en un grupo reducido de países. Durante la última década, Chile, Perú, China, Estados Unidos y la República Democrática del Congo explicaron alrededor del 60% de la producción mundial de cobre de mina.

Chile continúa siendo el principal productor global, con 24,3% del total, mientras que China lidera el procesamiento industrial del metal, concentrando 43,9% de la fundición y 47,4% del refinado mundial.

A pesar del crecimiento sostenido de la demanda, las reservas globales continúan siendo amplias. En 2024 alcanzaron 980 millones de toneladas, con Chile, Perú y Australia concentrando cerca del 40% del total.

El regreso de Argentina

En ese escenario, Argentina se prepara para recuperar protagonismo en la industria global del cobre. El país cuenta con reservas estimadas en 17,2 millones de toneladas, lo que representa cerca del 1,8% de las reservas mundiales.

Tras el cierre del histórico proyecto Bajo de la Alumbrera en 2018, la producción nacional quedó prácticamente inactiva en términos de gran minería. Sin embargo, la cartera de nuevos desarrollos muestra un potencial significativo.

De acuerdo con el informe oficial, Argentina dispone actualmente de nueve proyectos de cobre en etapas avanzadas, ubicados principalmente en las regiones de Cuyo y el Noroeste Argentino.

Estos proyectos requieren inversiones estimadas en más de US$ 28.000 millones para su construcción y puesta en marcha.

Las estimaciones de las empresas desarrolladoras indican que el primer proyecto podría comenzar a operar hacia 2028, iniciando una nueva etapa para la minería del cobre en el país.

La producción proyectada muestra un crecimiento acelerado: alrededor de 5.000 toneladas en 2028; cerca de 1,1 millones de toneladas en 2032; y más de 1,5 millones de toneladas en 2035

Si estas proyecciones se concretan, Argentina podría alcanzar el 6,1% de la producción global de cobre hacia 2035, multiplicando varias veces su participación actual y posicionándose entre los principales productores del mundo.

Incluso, según el informe, el país podría superar en volumen a productores tradicionales como Indonesia o Zambia.

Los proyectos que liderarán la producción

Entre los desarrollos más relevantes que impulsarán el crecimiento de la producción se destacan: Taca‑Taca y Los Azules. Ambos podrían aportar más de un millón de toneladas acumuladas durante el período 2028-2035.

También se destacan otros proyectos de gran escala como: Josemaría, El Pachón y MARA. En conjunto, estos emprendimientos podrían aportar cerca de 900.000 toneladas acumuladas cada uno en el mismo período.

La mayoría de estos proyectos se concentran en la provincia de San Juan, aunque también existen desarrollos en Catamarca, Salta y Mendoza.

El potencial geológico argentino continúa ampliándose. Según estimaciones recientes, los recursos totales de cobre en el país alcanzan 115,7 millones de toneladas, lo que posiciona al territorio como una de las áreas con mayor potencial aún por desarrollar.

El presupuesto exploratorio también viene creciendo. En 2024 alcanzó los US$200 millones, casi el doble que el año anterior y equivalente al 6,3% del presupuesto global de exploración de cobre.

Con ese nivel de inversión, Argentina se ubica actualmente entre los seis países con mayor inversión exploratoria del mundo.

Las perspectivas globales del cobre refuerzan el atractivo de estos desarrollos. Diversos estudios coinciden en que durante la próxima década el mercado podría enfrentar déficits estructurales de oferta, debido al aumento de la demanda y al retraso en la puesta en marcha de nuevos proyectos.

Al mismo tiempo, factores como el agotamiento de minas maduras, la disminución de las leyes minerales y los desafíos técnicos o climáticos presionan sobre la oferta global.

En este contexto, el cobre se perfila como uno de los minerales estratégicos de la transición energética y de la nueva economía digital.

La expansión productiva tendría un fuerte impacto en el comercio exterior argentino.De acuerdo con estimaciones basadas en proyecciones de precios de la consultora S&P Global, las exportaciones de cobre podrían alcanzar:US$ 5.269 millones en 2030; US$ 11.406 millones en 2032; y US$ 17.757 millones en 2035

De concretarse este escenario, el cobre podría convertirse en uno de los principales complejos exportadores del país, junto con la agroindustria, la energía y el litio.

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