2026-02-04

Encuentro de socios estratégicos

Minerales críticos: qué puede obtener la Argentina en la alianza de Washington para frenar el avance de China

La diplomacia minera vivirá un momento clave hoy en Washington cuando el Departamento de Estado se convierta en el epicentro de una estrategia que busca reconfigurar el tablero del suministro de los minerales críticos, recursos estratégicos para el desarrollo tecnológico de las potencias globales y la transición energética.

Con la confirmación de la participación de la Argentina, tal como lo anunció semanas atrás el canciller Pablo Quirno, el país se consolida dentro de lo que los analistas denominan el “círculo de confianza” de la administración del presidente Donald Trump, en una cumbre ministerial liderada por el secretario de Estado, Marco Rubio, destinada a establecer un bloque sólido frente a la hegemonía de China en el sector.

Se trata de la primera Reunión Ministerial sobre Minerales Críticos, una instancia que pretende cristalizar la reciente proclama oficial de la Casa Blanca. En ese documento, se facultó al gobierno estadounidense a negociar precios mínimos de importación con naciones aliadas, una medida de corte proteccionista pero con efectos globales, diseñada para evitar que la volatilidad de precios inducida por el gigante asiático quiebre los proyectos mineros en Occidente.

Una estrategia para blindar cadenas de suministro

Este encuentro en Washington sucede tras los acuerdos previos alcanzados con socios como Australia y Japón, y busca replicar modelos de gobernanza que protejan el procesamiento local y fomenten el friendshoring.

En el caso argentino, ya existe un Memorando de Entendimiento firmado en agosto de 2024 para fortalecer la gobernanza y la inversión en este sector. Este documento sentó las bases para la colaboración en seguridad de suministros y el despliegue de tecnologías de energía limpia que ahora se profundizará en la cumbre de febrero.

La estrategia que Rubio y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, pondrán sobre la mesa tiene como dos grandes ejes la diversificación de las cadenas de suministro y el blindaje de las inversiones. Para Estados Unidos, la dependencia de China, que controla cerca del 92% del procesamiento de tierras raras, representa una vulnerabilidad crítica para su seguridad nacional, su industria de defensa y el desarrollo de la inteligencia artificial.

Uno de los puntos más disruptivos que se anticipan en este encuentro es la implementación de “compras a futuro” (off-take agreements) garantizadas por el Estado. Este mecanismo permitiría a los proyectos mineros en países socios, como la Argentina, asegurar la venta de su producción incluso antes de finalizar la construcción de sus plantas de procesamiento.

Al establecer precios mínimos de importación, Washington busca neutralizar la táctica china de inundar el mercado para desplomar los precios y desincentivar la competencia internacional. Esa discusión entre los socios que comenzará esta semana podrá tener a la Argentina como uno de sus actores, a pesar del largo camino aún por recorrer para el desarrollo de sus recursos.

La oportunidad argentina en minerales estratégicos

Para el país, la invitación aceptada públicamente por Quirno representa una oportunidad de inserción en una cadena de valor de alta tecnología. La participación nacional se produce en un contexto de sintonía política entre las administraciones de Javier Milei y Donald Trump, lo cual facilita el posicionamiento del país como proveedor de litio y cobre, pero también de recursos con un potencial aún subexplorado, como las tierras raras.

Pero, sobre todo, la gran oportunidad para el país es poder entrar en la mirada de los grandes inversores mineros que podrían formar parte de la alianza y llevar adelante el aprovechamiento de los recursos sin explotar con que cuenta la Argentina. La cartera de proyectos locales requiere inversiones multimillonarias al menos por la próxima década, una capacidad de financiamiento que el nuevo esquema podría acelerar.

Según datos del Servicio Geológico y Minero Argentino (Segemar), el territorio nacional cuenta con estimaciones que superan las 190.000 toneladas probables de tierras raras distribuidas en ocho provincias, lo que posiciona a las provincias dueñas de los recursos como una pieza clave en el rompecabezas de la seguridad energética estadounidense.

La relevancia de la cumbre también reside en la reciente actualización de la lista de minerales críticos por parte del Departamento del Interior de Estados Unidos. En 2025, el catálogo minero no solo incluye al litio, el cobalto y el níquel, esenciales para las baterías, sino que incorporó al cobre, debido a su rol en la infraestructura de centros de datos de IA, y a otros elementos como el uranio, la plata, el boro y el silicio.

Si bien la Argentina no exporta cobre a gran escala desde el cierre de Bajo de la Alumbrera en 2018, el escenario para 2026 marca el inicio de una nueva era exportadora. Actualmente, el país cuenta con una cartera de ocho proyectos de cobre de escala global en etapas avanzadas, concentrados principalmente en San Juan, Salta y Catamarca.

La importancia de la Argentina en la cumbre de Washington reside en que, de activarse este “pipeline” de proyectos, podría posicionarse hacia inicios de la próxima década entre los diez principales productores mundiales, aportando un suministro crítico que hoy se encuentra bajo el dominio casi exclusivo de la región andina compartida con Chile y Perú.

En cuanto al litio, a diferencia de otros destinos, el sector en la Argentina atraviesa una fase de expansión operativa. Actualmente existen siete yacimientos en producción que ya despachan carbonato de litio hacia mercados internacionales. Sin embargo, lo que despierta el interés estratégico es el aluvión de proyectos en construcción y factibilidad, que suman más de 20 iniciativas en el “Triángulo del Litio”.

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