Fusiones y adquisiciones
El RIGI y la energía impulsan a la Argentina como mercado atractivo para la compra y venta de empresas
A pesar de la persistente volatilidad política y económica, América Latina se consolida como una región estratégica en el mapa global de las fusiones y adquisiciones (M&A).
Así lo refleja el informe “Trazando rutas de valor” de KPMG, que señala que el 62% de los líderes empresariales considera que las oportunidades para concretar operaciones en la región “nunca han sido mayores”, un crecimiento significativo respecto de 2023.
Este renovado interés se traduce en planes concretos: el 57% de los ejecutivos prevé aumentar su actividad de M&A hacia 2026, incluso en un escenario internacional atravesado por tensiones geopolíticas, riesgos fiscales y desaceleración económica.
En la primera mitad de 2025, el volumen global de operaciones cayó un 16% interanual, aunque el valor total de las transacciones creció un 28%. El dato confirma un cambio de estrategia: menos operaciones, pero de mayor escala y con un foco claro en activos de calidad. América Latina replica esta tendencia y suma un elemento clave para los inversores internacionales: valuaciones atractivas en sectores de alto crecimiento.
Dentro del ranking regional, Brasil y México continúan liderando por tamaño de mercado, capacidad industrial y ecosistemas consolidados. Sin embargo, la Argentina comienza a ganar terreno de manera sostenida, impulsada por un nuevo marco normativo orientado a la previsibilidad, la estabilidad jurídica y la atracción de capitales de largo plazo.
El RIGI como punto de inflexión
La entrada en vigencia de la Ley Bases y, en particular, del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), aparece como uno de los factores determinantes del renovado interés por el mercado argentino. El régimen ofrece beneficios fiscales, cambiarios y aduaneros, además de estabilidad normativa por plazos prolongados, un elemento clave para proyectos intensivos en capital.
Según datos oficiales, hacia octubre se habían presentado alrededor de 20 proyectos bajo el RIGI por un monto aproximado de 34.400 millones de dólares, concentrados principalmente en minería y energía.
Este flujo de inversiones no solo dinamiza sectores estratégicos, sino que también genera un efecto indirecto sobre el mercado de compra y venta de empresas: aumenta el interés por activos existentes, impulsa alianzas estratégicas y acelera procesos de consolidación.
“Argentina está entrando en una nueva etapa de oportunidades, en la que las reformas estructurales y las alianzas globales comienzan a liberar su potencial de inversión a largo plazo”, señalan desde el sector de advisory. La combinación de valuaciones competitivas, talento calificado y recursos naturales posiciona al país como un mercado atractivo para inversores con apetito de riesgo y visión estratégica.
Energía: el principal motor de M&A
El sector energético se consolida como el principal vector de tracción para las operaciones de M&A en la Argentina. El desarrollo de Vaca Muerta, los proyectos de infraestructura asociada, las energías renovables y la transición energética global convierten al país en un actor relevante dentro de la región.
En este contexto, el RIGI funciona como catalizador, reduciendo la incertidumbre regulatoria y mejorando la ecuación de retorno para los inversores.
Este escenario favorece tanto la llegada de capital extranjero como las operaciones locales de compra, venta y reorganización de empresas, en un mercado que comienza a mostrar señales de mayor profundidad y sofisticación.
El informe de KPMG advierte que la región no está exenta de riesgos. La incertidumbre fiscal y regulatoria, los desafíos del due diligence legal y tributario, y las dificultades en la integración post-fusión continúan siendo factores críticos. De hecho, solo el 45% de las operaciones recientes logró una creación de valor considerada buena o excelente.
Sin embargo, el aprendizaje es claro: las compañías priorizan cada vez más métricas objetivas como el retorno sobre la inversión y las mejoras operativas, apoyándose en tecnología y asesoramiento especializado para mitigar riesgos.
En este contexto, la Argentina se perfila como un mercado en plena etapa de reconstrucción de confianza. El RIGI, junto con el dinamismo del sector energético fortalece el ecosistema de fusiones y adquisiciones, posicionando al país como un polo atractivo para la compra y venta de empresas en América Latina.