Guerra en Medio Oriente
El fantasma de Ormuz: cómo una crisis en Medio Oriente puede impactar en Vaca Muerta y en el bolsillo argentino
La tensión geopolítica volvió a sacudir al mercado energético global. Como cada vez que ocurre, surge un impacto inmediato en el sistema de precios que rigen la economía mundial. Luego de los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra instalaciones nucleares en Irán, Teherán respondió con una advertencia de alto impacto: el posible cierre del Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo y alrededor del 30% del gas natural licuado (GNL) que abastece al mundo.
De acuerdo a analistas, los principales países afectados son China, India y Japón, gigantes económicos globales que tienen como reaseguro energético una parte importante de los combustibles que cruzan este estratégico paso marítimo.
Aunque el bloqueo no se concretó, el Parlamento iraní votó este domingo a favor de una moción que habilita la medida. La decisión final está en manos del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Aunque la amenaza bastó para sacudir los mercados: el precio del crudo Brent, referencia clave para Argentina, orilla los 80 dólares por barril; aunque surgen vaticinios de una posible disparada adicional a la de los últimos 15 días, donde hubo un salto cercano al 20%, si se compara el precio con los por debajo de 60 dólares que habían signado la crisis previa: el anuncio de Estados Unidos de aplicar aranceles a escala global para proteger su economía.
Este escenario tiene consecuencias directas sobre la economía argentina. Un aumento sostenido del precio del crudo podría presionar aún más sobre la inflación interna a través del precio de los combustibles, al tiempo que ofrecería alguna chance adicional a las incipientes exportaciones de petróleo, si bien hay grandes jugadores globales con capacidad de seguir inyectando crudo.
En el plano local, el precio del petróleo se convierte en un factor clave. Si sube el Brent, suben las naftas. El antecedente más cercano es la suba del 5% del último fin de semana. En un contexto donde la inflación busca desacelerarse, una suba del crudo podría generar una nueva ola de aumentos.
Sin embargo, el mismo fenómeno que encarece los combustibles también mejora la ecuación para los productores de Vaca Muerta. La cuenca neuquina alcanzó en mayo un nuevo récord con 468.862 barriles por día. Más del 60% del crudo argentino proviene de esa formación. Con precios internacionales más altos, las exportaciones por oleoductos hacia Chile y por puertos del Atlántico ganan atractivo, y las inversiones encuentran mejores márgenes de rentabilidad. Al mismo tiempo, se traslada a las regalías que podría percibir la provincia de Neuquén, cuyos ingresos dependen en un 60% de los impuestos y regalías que dejan las productoras en las arcas públicas.
El conflicto también pone tensiones en el mercado global de GNL. Catar, uno de los principales exportadores, utiliza el Estrecho de Ormuz para despachar su gas licuado. Si ese corredor se bloquea o se vuelve inseguro, el flujo hacia Asia y Europa podría interrumpirse. Eso generaría tensión en los contratos, reconfiguración de rutas y presión sobre los precios del gas.
Argentina, que proyecta convertirse en proveedor de GNL a partir de 2027 con el gas de Vaca Muerta, observa con atención estos movimientos. La disrupción en la logística global podría representar una oportunidad futura si se consolida como alternativa confiable para abastecer a mercados que buscan diversificar riesgos.