Aporte al sistema interconectado nacional
El gigante Insud duplica su apuesta verde en Corrientes con inversión millonaria en biomasa
La empresa Fuentes Renovables de Energía Sociedad Anónima (Fresa), que forma parte del grupo empresario Insud, puso en marcha su segunda planta de generación de energía eléctrica renovable a partir de biomasa forestal, en la localidad correntina de Gobernador Virasoro, con una inversión total de u$s200 millones.
La obra que acaba de entrar en operación y que tendrá su inauguración formal el 7 de mayo, es la planta de generación de energía a partir de biomasa más grande de Argentina. Insud con esta nueva central podrá duplicar la capacidad productiva y alcanzar una generación de 80 MWh, suficiente para cubrir el equivalente al 20% del consumo eléctrico de Corrientes.
La compañía informó que la inversión total fue de 200 millones de dólares, demandó más de 600 puestos de trabajo durante el pico de construcción, y actualmente en las dos plantas que están ubicadas en un predio de 15 hectáreas trabajan 152 personas de forma directa y más de 300 empleos indirectos están vinculados a la operación, en la zona de influencia de Gobernador Virasoro.
Insud es el grupo empresario fundado en 1977 por la bióloga Silvia Goldt y el psiquiatra Hugo Sigman, el cual tiene presencia en más de 50 países y producción en 23 plantas industriales.
El holding se divide en varias áreas de negocio vinculadas a la investigación y desarrollo en proyectos orientados a productos para la salud humana y animal, a emprendimientos agroforestales y la producción de alimentos; actividades relacionadas con la producción editorial, el cine, la producción audiovisual y las industrias culturales, y la energía renovable.
Esta segunda planta tiene una capacidad idéntica de generación a la ya existente, pero se llevó adelante con otra razón social ya que se denomina Central Térmica San Alonso (CTSA). En conjunto, si bien un 10% de la electricidad que produce es para autoconsumo, el resto se sube al sistema interconectado nacional.
La Central San Alonso fue uno de los 66 proyectos adjudicados en la Ronda 2.0 del programa RenovAr, bajo la gestión del entonces ministro de Energía Juan José Aranguren, y el Secretario de Energías Renovables Sebastián Kind. En aquella instancia se adjudicaron proyectos en tecnologías eólica, solar fotovoltaica, biomasa, biogás, biogás de relleno sanitario y pequeños aprovechamientos hidroeléctricos.
Las dos plantas permiten generar energía renovable a partir de la utilización de subproductos foresto industriales de la zona que forma parte de un virtuoso ecosistema natural. Allí, opera y es proveedora de la materia prima, la empresa Pomera -también integrante del grupo Insud-, que se dedica a la producción, procesamiento y comercialización de madera sólida.
Fresa es una compañía creada en 2020 que utiliza el descarte no aprovechable en la industria forestal, lo que permite darle valor adicional a la producción de los aserraderos, en lugar de convertirlo en desperdicios que culminan en la quema en campos abiertos.
Aporta energía a la industria local
La instalación de la central San Alonso y su gemela de Fresa generan un aporte no sólo al sistema eléctrico sino al sector industrial de la zona, al dar una solución sustentable y económicamente aprovechable para las empresas de la forestoindustria, las que evitan pasar a pérdida subproductos que representan alrededor del 50% de la materia prima.
El ciclo productivo comienza con el ingreso de la biomasa a la caldera para la producción de vapor, el cual ingresa a una turbina que pone en movimiento el generador eléctrico, y que al ser un ciclo cerrado, el vapor de agua se condensa y vuelve a su estado líquido para aprovecharlo de nuevo.
Este proceso, explican en la compañía, utiliza biomasa forestal, un subproducto de la actividad foresto-industrial compuesta, en su mayoría, por chips, aserrín, corteza y ramas de pino y eucalipto, provenientes de la poda y el raleo de bosques renovables implantados, ubicados en un radio de 100 kilómetros respecto a las plantas.
Por ese motivo se decidió la radicación de la planta en Gobernador Virasoro, ya que en la zona existe una disponibilidad de biomasa forestal de más de un millón de toneladas, lo que resulta clave para el abastecimiento de combustible, a la sustentabilidad de la actividad industrial de la zona y a diversificar la matriz energética.
Allí, hay unas 225.000 hectáreas de bosques implantados en la cuenca forestal, y se destaca que a partir del consumo de residuos de biomasa se reduce la contaminación ambiental, los riesgos de incendios y las emisiones de efecto invernadero, ya que el valor agregado producido genera menos dióxido de carbono que su descomposición orgánica en el suelo.