Hidrógeno turquesa
De qué se trata Tulum, el proyecto de hidrógeno turquesa de Tecpetrol
El hidrógeno como materia prima industrial es una oportunidad de 200 millones de toneladas si se logra consolidar una tecnología capaz de ofrecer H2 limpio in situ, a escala y eficiente sin la necesidad de lidiar con el CO2 o la incompatibilidad de los requisitos de infraestructura de H2 verde, explican desde Tulum Energy, la startup que Tecpetrol acaba de lanzar.
Con el aporte de TechEnergy Ventures, el fondo de inversión de Tecpetrol que busca invertir en tecnologías disruptivas que aceleren la descarbonización del Grupo Techint, Tulum es pionera en la tecnología de pirólisis de metano, reutilizando maquinaria comercial existente, y su solución apunta a aplicaciones industriales que requieren grandes volúmenes de hidrógeno a precios competitivos.
El proyecto acaba de ser presentado en el marco del CeraWeek que se desarrolla en Huston, Estados Unidos, con la exposición de Massimiliano Pieri, cofundador y CEO de Tulum Energy, y el CIO (Chief Investiment Officer) de TechEnergy Ventures, Alejandro Solé, quienes hablaron juntos en el panel "Turquoise Hydrogen Venture Build".
La tecnología se desarrollará durante los próximos dos años en una planta piloto en Pesquería, México, en las instalaciones de Ternium, otra empresa del Grupo Techint.
En esa sesión exploraron cómo el hidrógeno turquesa está emergiendo como “una solución escalable, eficiente y rentable para satisfacer la demanda industrial de hidrógeno”, y profundizaron en los principales desafíos, como la absorción de carbono, la eficiencia energética y la integración de la infraestructura, que deben superarse para que la pirólisis de metano se convierta en una piedra angular de la transición hacia una economía baja en carbono.
Pieri explicó que gracias al innovador enfoque en la pirólisis de metano, Tulum Energy está reutilizando tecnologías siderúrgicas para conquistar una nueva frontera en la producción de hidrógeno limpio más eficiente, lo que también podría impulsar significativamente los esfuerzos de descarbonización de la industria siderúrgica.
Este desarrollo se da ante una economía del hidrógeno que se encuentra en una encrucijada, donde tanto el hidrógeno azul como el verde se enfrentan a grandes desafíos. El hidrógeno azul, producido mediante reformado de metano con vapor (SMR) con captura de carbono, emite grandes cantidades de COâ‚‚ que deben secuestrarse y almacenarse de forma segura, un problema que se agrava por la escasez de lugares de almacenamiento adecuados y los altos costos de compresión y transporte.
En tanto, el hidrógeno verde, a menudo considerado la alternativa ideal, sigue siendo demasiado caro y complejo para la producción industrial a gran escala. Los electrolizadores son costosos, consumen mucha agua y energía, y requieren grandes cantidades de electricidad renovable para ser verdaderamente ecológicos.
“La pirólisis de metano, o hidrógeno turquesa, supera estos obstáculos”, asegura Pieri, al explicar que en lugar de producir CO2 en estado gaseoso, extrae el carbono en estado sólido, eliminando la necesidad de captura y almacenamiento de carbono. “Mejor aún -explica-, este carbono sólido, que puede adoptar diversas formas y morfologías, incluido el negro de humo, tiene un potencial de ingresos muy atractivo gracias a su aplicación en industrias como la impresión, las baterías, el caucho e incluso materiales de construcción como el asfalto”.
“No solo estamos produciendo hidrógeno más eficiente. Estamos creando un coproducto valioso que transforma la ecuación económica", explicó al señalar que el resultado es una fuente de hidrógeno eficiente y rentable que se integra a la perfección en la infraestructura existente.
En esencia, la pirólisis del metano es un proceso químico sencillo: el CHâ‚„ (metano) se descompone en gas hidrógeno (H2) y carbono sólido (C). Sin embargo, el problema radica en que requiere temperaturas extremas, a menudo superiores a los 1000 °C, para romper los enlaces entre el carbono y el hidrógeno, un proceso denominado craqueo.
Tulum Energy ha ideado una solución que utiliza un reactor de plasma impulsado por arco eléctrico, una tecnología que reutiliza el sistema de fabricación de acero existente para craquear eficientemente el metano en sus elementos centrales sin liberar CO2. “En lugar de afrontar el reto de almacenar el COâ‚‚ como gas liberado durante los procesos tradicionales, aquí nos ocupamos del carbono sólido, que es mucho más fácil de gestionar, almacenar y transportar, y puede monetizarse”, reseñó el experto.
TechEnergy es el Corporate Venture Capital de la División de Transición Energética de Tecpetrol, que invierte globalmente en empresas tecnológicas, desde sus etapas iniciales hasta su crecimiento, y respaldamos nuestras inversiones con capacidades de escalamiento cruciales.
Como tal cerró 2024 con una primera inversión en la empresa tecnológica de extracción directa de litio (DLE), Lithios, una prometedora startup que está desarrollando una innovadora plataforma electroquímica para producir litio sostenible y de bajo costo a partir de recursos sin explotar, experiencia que se lleva adelante en la planta piloto del Salar de Olacapato, en la provincia de Salta.