Transición energética
Provincias quieren una nueva Ley de Biocombustibles que suba el corte y libere cupos y precios
Luego que la iniciativa de desregulación del sector de los biocombustibles a principios de enero quedará apartada de la redacción de la Ley de Bases, las provincias productoras y las empresas continuaron el debate que permitió llegar a un proyecto más amplio y dinámico de la ley que fuera sancionada en 2021 y que abre la posibilidad de una nueva ola de desarrollo en un contexto de oportunidad por la transición energética global.
En ese nuevo esquema normativo que ya tiene forma de proyecto y en breve se espera poder abordar en el Congreso se reforman temas vinculados a los cortes obligatorios, la fijación de precios, la implementación de esquema de licitaciones y la definición de un nuevo escenario con la irrupción de otros tipos de biocombustibles de alta demanda para la descarbonización.
“La nueva ley de 2021 que buscaba prorrogar el régimen de promoción es absolutamente perfectible porque en general encorsetó a la producción y la dejó atrapada en un sistema que no es el de la transición energética, sobre todo en un país que tiene tanta biomasa y bioenergía para aprovechar a través de los biocombustibles”, expresó Verónica Geese, secretaria de Energía de Santa Fe y una de las impulsoras de la denominada Liga Bioenergética que reúne a seis provincias productoras.
La liga está integrada por las provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, Jujuy, Tucumán y Salta, en las cuales sus gobiernos y empresas decidieron trabajan coordinadamente para potenciar la generación de energía limpia a partir de recursos como el maíz, la soja o la caña de azúcar que son las materias primas esenciales, además del aprovechamiento de otros recursos bionergéticos que abundan en las distintas regiones.
Para la experta es “el momento de volver a discutir nuevos términos que amplíen el uso de los biocombustibles, pero con una mirada amplia que incorpore lo que está requiriendo los biocombustibles de aviación y navales y que el mundo considera necesario para la transición y que puede dar origen a grandes polos de química y bioquímica verde en el país”.
Este proyecto está acorde a la mirada del Gobierno Nacional que tiende a la desregulación del sector y de ser similares a los esquemas vigentes en Brasil, que es un coloso del sector con el cual la Argentina tiene la necesidad de acoplarse, como en muchos otros sectores productivos, pero que en particular marca un camino sobre varios aspectos.
Entre los ejes planteados se destaca que “haya licitaciones públicas en las que estén considerados los distintos tamaños de empresas, sobre todo en el biodiesel; que la Secretaría deje de fijar el precio todos los meses que conspira con su crecimiento y avanzar en el aumento del corte que es lo que va a dinamizar las relaciones entre todos los actores que hoy están con el tapón de la ley”, explicó la funcionaria.
Esas licitaciones competitivas permitirían definir un precio y las formas de pago, y a la vez eliminar el concepto de cupos que contribuyen en la actualidad a distorsionar el funcionamiento de las empresas, y al tiempo que disminuiría la posibilidad de consolidar una posición dominante en el fuerte mercado petrolero.
Actualmente los cortes se encuentran para el caso del bioediesel en el 7,5 y el bioetanol 12%, con lo cual la idea es lograr una progresión que permita llegar al 15% en el caso del corte del gasoil y a un 30% para las naftas a partir del cual disponer de un mercado libre, en el cual el usuario pueda decidir el porcentaje a utilizar como ya ocurre en Brasil.
“Técnicamente, si Brasil lo hace acá se puede hacer –aseguró- porque en Argentina se fabrican también los autos que se venden en el vecino país y se puede, salvo en determinadas condiciones de la Patagonia o regiones de mucho frio que pueden alcanzar a utilizar motores con B15”, detalló.
Pero la idea también es que en la medida en que se vayan incrementando los cortes a determinados umbrales también las petroleras puedan participar en este mercado, sobre todo porque se anticipa que podrá darse un gran dinamismo en el segmento no obligatorio con un mercado de biocombustibles libre, en el cual “las refinadoras serán aliadas en la transición energética”.
El desarrollo del sector que encontró en los biocombustibles una industria dinamizadora de las economías regionales, que permitieron cientos de millones de dólares de inversión y la generación de miles de puestos de trabajo, facilitará también la sustitución de buena parte de las importaciones de combustibles que cada año realiza el país y que supera los u$s 900 millones, además de generar grandes oportunidades de exportación.
En un principio la capacidad productiva para los cortes actuales se cubrirá con la capacidad ociosa pero en la industria se aseguró que rápidamente van a llegar inversiones con el progresivo incremento de volúmenes, sobre todo en los nuevos biocombustibles necesarios para descarbonizar actividades como el transporte aéreo y el transporte marítimo.
Con una riqueza bioenergética que caracteriza a las distintas regiones del país, la Argentina vuelve a tener la oportunidad de ganar mercados de exportación y poder captar mucha inversión a productos que demanda la región y el mundo.