2023-04-05

El salto tecnológico, un aspecto clave

Vaca Muerta: su rol estratégico en el marco de una macroeconomía que necesita de dólares para crecer

En 2022 la producción de gas estuvo 10% por encima de la 2012, y la de petróleo 7%. La real importancia de estos indicadores se aprecia cuando se incluye en el análisis que la extracción de gas convencional cayó 49% y la de petróleo 37% en ese período. Es decir, la producción no convencional más que compensó la caída de la convencional, y hoy representa un 55% del gas y 42% del petróleo que surgen de las cuencas nacionales.

Así lo explicó Pablo Besmedrisnik, director de VDC Consultora, quien analizó los cambios estructurales en el entramado productivo del sector gas y petróleo argentino que se llevaron a cabo en la última década.

En esa línea se refirió a Vaca Muerta y al salto tecnológico replicando experiencias de otros mercados, esencialmente el de los Estados Unidos, en los recursos no convencionales.

"La revolución del shale involucró recursos de capital y tecnología, y es un proceso que está en plena expansión. Las mejoras en los costos de extracción y desarrollo del orden del 60% y el incesante ritmo de fractura y perforación son consistentes con un sector que transita no solo una curva de recuperación  y crecimiento y de logros en términos de mayor eficiencia", explicó.

Según el economista, la transformación tecnológica trajo consigo una mutación muy importante sobre la distribución geográfica de la extracción hidrocarburífera. La producción está cada vez más concentrada en la Cuenca Neuquina, y así las cosas está constituyéndose en el referente excluyente del sector.

En los últimos 10 años la producción de gas neuquina se engrosó 40%, mientras que la petrolera 54%. ¿Qué pasó con el resto de las cuencas? Redujeron su producción en alrededor de 25%. Hoy Neuquén explica casi 70% de la extracción de gas y 60% del petróleo.

Otro rasgo distintivo del cambio que experimentó el sector,- señaló Besmedrisnik- es el rol que tuvo en el comercio internacional y en el mercado de divisas, mutando su carácter de generador de soluciones para la macro argentina hasta 2010 a constituirse en un problema difícil de digerir.

"Hasta 2010 y durante 12 años el sector energético generó un superávit comercial acumulado de USD 49.100 millones, efectivamente una de las llaves para el crecimiento de la economía en general. En contraposición, durante los 12 años posteriores el sector arrojó un déficit de USD 35.900 millones, un cepo letal que se corporiza en escasez de divisas para el resto del aparato productivo y cuentas fiscales explosivas", destacó.

Hacia el corto y mediano plazo, el economista afirmó que "la profundización de la tecnología dedicada a recursos no convencionales se constituye en un objetivo claro y posible para los próximos meses".

"Con una demanda doméstica sostenida y un mercado internacional que tracciona, y con nueva infraestructura de transporte mínima que para el corto y mediano plazo está en marcha, las condiciones de inversión para un crecimiento moderado están relativamente dadas", subrayó.

De todas formas, aclaró que "debería revisarse la estrategia con relación a los recursos hidrocarburíferos convencionales. Si bien por economías de escala y aglomeración la cuenca neuquina ganará mayor competitividad, no se deben desatender los recursos convencionales especialmente en otras locaciones".

Besmedrisnik sostuvo que la incorporación de jugadores en el sector del upstream argentino tuvo un efecto movilizador importante agregándole mayor competitividad y acelerando la carrera tecnológica.

"La concentración del sector productor de gas y petróleo argentino es muy alta cuando se la compara especialmente con uno de los más exitosos mercados petroleros, el de los Estados Unidos, donde durante los últimos veinte años en los recursos no convencionales, les permitió solucionar sus problemas de suministro y ser un gran exportador de gas, se apalancó en casi 10.000 empresas productoras que facturan menos de 5 millones de dólares por año, y explican más de la mitad de la producción petrolera y el 85% de la producción gasífera del país", resaltó.

Y remarcó que el desafío neurálgico del sector es convivir con la coyuntura macroeconómica y política argentina, y eludir las restricciones contextuales para crecer.

"Consensuar planes creativos entre el Gobierno Nacional, los provinciales y las empresas, paliando la incertidumbre y apelando a políticas cambiarias y fiscales específicas, está lejos de ser el mejor escenario, pero es el posible", concluyó.

 

 

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