De los cuestionamientos a la oportunidad
Offshore: otro puntal para el despegue del sector
En pleno verano, grupos ambientalistas liderados por diversas organizaciones no gubernamentales (Greenpeace, la más visible y reconocida, se puso a la cabecera de las demandas) tomaron las calles y surgió #Atlanticazo: se multiplicaron las manifestaciones públicas en muchísimas ciudades de todo el país -e incluso escaló a otros países- en contra de la aprobación de la solicitud de la empresa Equinor, publicada el 24 de diciembre en el Boletín Oficial, para realizar exploración sísmica en sus bloques CAN 100, 108 y 114 de la cuenca Argentina Norte, frente a las costas del sur de la provincia de Buenos Aires.
La movida la acompañaron con la presentación de una “demanda colectiva ambiental” (solicitando una medida cautelar ante la justicia) para exigir que se declare la inconstitucionalidad y nulidad de la aprobación de exploración sísmica en el Mar Argentino.
Toda esta enorme presión social, entre otros factores, logró que el juzgado federal N°2 de Mar del Plata diera lugar a la medida cautelar y dictara a través de un fallo la suspensión inmediata (y sin límite temporal) de las actividades petroleras. Como respuesta a eso, el Estado Nacional y las empresas involucradas, Equinor e YPF, presentaron un recurso de apelación, que fue concedido por la justicia.
Buscar y producir hidrocarburos en plataformas offshore no es una actividad nueva para Argentina. De hecho, hoy tenemos 36 pozos de explotación que proveen gas al continente, en Santa Cruz y en Tierra del Fuego, y componen el 17% del consumo interno de gas. Esto se realiza desde hace muchos años en el país y sin inconvenientes significativos como los que fueron advertidos en modo potencial por los autollamados ambientalistas para sostener su posición en contra.
Diego Lamacchia, especialista en sistemas de producción de hidrocarburos costa afuera y submarinos, se ocupó de analizar uno a uno los argumentos de quienes plantearon la prohibición de desarrollo offshore en las áreas cercanas al puerto marplatense.
“No es cierto que la producción de hidrocarburos costas afuera destruirá el Mar Argentino, y la prueba más tangible es que existen desde hace décadas decenas de miles de pozos operativos en todos los mares del mundo, sin que se registre una hecatombe ecológica”, asevera el experto.
“Como en toda actividad, pueden producirse accidentes, sin embargo, la recurrencia de este tipo de episodios ha descendido drásticamente en las últimas décadas, gracias a las lecciones aprendidas y a la incorporación de nuevas tecnologías”, añade.
A decir de Lamacchia, las actividades de esta industria además conviven con otras industrias como el turismo y la pesca, ya que la clave son las regulaciones y la responsabilidad de las compañías. “En Argentina, por ejemplo, en la Cuenca Marina Austral hay operaciones costa afuera desde 1978, con compañías como Total Energy y ENAP Sipetrol que actualmente operan 10 plataformas. El 20% del gas que se consumen en Argentina proviene de la cuenta Austral”, describe el especialista y sostiene que el turismo y la pesca no se ven afectados por estas actividades, sino que se complementan.
“En primer lugar, ninguna plataforma puede ser vista a más de 20 km de la costa (y aquí estamos hablando de sistemas flotantes de producción a más de 300 km de la costa, en 500 metros de lámina de agua o más. La pesca podrá tener alguna restricción con zonas de protección alrededor de los activos, en general en el orden de 500 metros, que no afectan la actividad. Además, estas plataformas actúan como arrecifes naturales donde crece la diversidad de flora y fauna marina”, destaca Lamacchia.
Por otra parte, indica que países reconocidos por su responsabilidad ambiental, como Noruega, Canadá, Nueva Zelanda y Australia, entre otros, regulan esta actividad y no la prohíben. “Toda actividad humana tiene un impacto en el medio ambiente, y el objetivo es minimizar ese impacto, no eliminarlo”, afirma el experto.
Sobre el argumento que acusa a las multinacionales de “llevarse toda la riqueza”, Lamacchia optó por remarcar que “el desarrollo de los recursos de la Plataforma Continental Argentina es una iniciativa del Estado Nacional, el cual convocó a las empresas interesadas en la ronda 1 del 2019, y por la cual se recaudaron más de Usd 800 millones de las empresas adjudicatarias, y esto es solamente el principio”, señala.
Según el especialista, en general, el Estado se lleva a sus arcas entre el 30 y el 40% de la producción a través de impuestos y regalías. “Esto no es un negocio para las operadoras internacionales solamente, sino que es un gran negocio para el Estado”, asevera. “Las llamadas “multinacionales” son, en realidad, compañías tanto de capitales nacionales (privados y estatales), como de capitales extranjeros, y otras son mixtas. Todas trabajan bajo las mismas condiciones y bajo su propio riesgo, y por ende tiene que ser un negocio redituable para estas compañías, donde en general el retorno de la inversión es del orden del 15%”, completa.