Advertencia de la AIE
Cuello de botella en el downstream mundial, mientras las refinerías locales baten récords con el crudo de Vaca Muerta
La crisis global de refinación y la escasez de diésel tensan el mercado energético internacional. En contraste, la Argentina consolida el procesamiento de crudo a niveles récord impulsada por el desempeño del no convencional de Vaca Muerta.
El tablero energético internacional está bajo tensión por una crisis en el segmento de la refinación de petróleo. A pesar de que la disponibilidad de crudo muestra signos de recuperación, la capacidad global de procesamiento experimenta cuellos de botella, configurando un escenario donde la escasez de diésel y otros derivados pesados se consolida como el principal factor de riesgo para la estabilidad económica global.
Organismos multilaterales y consultoras internacionales, alineados con advertencias de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), vienen señalando que estas disrupciones en la cadena de suministro de productos refinados se prolongarán al menos hasta el segundo semestre de 2027. Esa perspectiva de mediano plazo tiende a profundizar la brecha entre la oferta disponible de materia prima en boca de pozo y la capacidad de procesamiento en las plantas de destilación.
Este fenómeno responde a causas geopolíticas y operativas que se vienen superponiendo en los últimos años. En primer término, las tensiones bélicas y los constantes ataques con drones e infraestructura militar dirigidos contra complejos refinadores clave -como los reportados sobre instalaciones en Europa oriental y puntos estratégicos de Medio Oriente- mermaron la capacidad efectiva de conversión.
A ello se suman las restricciones comerciales fijadas por potencias exportadoras como Rusia y China, que decidieron instrumentar cupos o directamente prohibiciones sobre sus envíos externos con el objetivo de priorizar el abastecimiento interno y contener presiones inflacionarias domésticas.
Como consecuencia directa de estas medidas proteccionistas y del daño físico sobre las instalaciones, los inventarios comerciales y las reservas operan en niveles críticamente bajos, impulsando los precios mayoristas de los derivados en centros como Europa, Estados Unidos y Singapur a cotizaciones históricas.
Reconfiguración de rutas logísticas
A este complejo entramado geopolítico se añade la reconfiguración de las rutas logísticas globales y la sanción cruzada sobre flotas de transporte de derivados, lo que incrementa los costos de flete y los tiempos de entrega. Las refinerías occidentales operan bajo presiones financieras y regulatorias crecientes para acelerar la transición energética, desincentivando nuevas inversiones de capital en la expansión de unidades de destilación primaria y de cracking tradicionales.
La persistencia de este escenario pone en evidencia que la disponibilidad de petróleo crudo en los pozos o la relativa fluidez del tránsito marítimo por pasos críticos como el estrecho de Ormuz resultan insuficientes para garantizar el equilibrio del mercado final de consumo. El crudo requiere de un proceso industrial de transformación fina que hoy opera al límite de su capacidad instalada y bajo una presión geopolítica extrema.
Este estrangulamiento de la refinación no solo distorsiona la formación de precios internacional, sino que tensiona los balances de comercio exterior de los países importadores netos de combustibles, condicionando sus políticas de subsidios e incrementando la volatilidad de sus mercados energéticos locales.
El mapa de las potencias globales de la refinación está liderado por China, que encabeza el ranking mundial con una capacidad de procesamiento de 18,83 millones de barriles diarios (mb/d), seguida muy de cerca por Estados Unidos con 18,17 mb/d. Más atrás se ubican Rusia, con 6,72 mb/d, e India, con 4,92 mb/d, mientras que el bloque de grandes jugadores se completa con Corea del Sur (3,57 mb/d), Arabia Saudí (3,29 mb/d) y Japón (3,11 mb/d).
La dinámica argentina
En este contexto internacional volátil, la Argentina exhibe una dinámica particular impulsada por el vigor del sector no convencional. Los datos oficiales del sector de refinación detallan que el procesamiento de petróleo crudo en el país totalizó 585,5 mil barriles diarios durante agosto, registrando una contracción mensual marginal del 1,2% pero un incremento interanual del 4,1%.
De acuerdo al reciente relevamiento de la consultora especializada Economía y Energía, al contrastar este volumen con el registrado en agosto de 2024, el crecimiento acumulado asciende al 12,3%, reflejando el peso de las inversiones destinadas a ampliar la infraestructura de transporte y evacuación del shale oil y la adaptación de las plantas para tratar el crudo de Vaca Muerta.
El desglose por cuenca de origen ratifica el liderazgo de la producción neuquina, que aportó 402 mil barriles diarios en el octavo mes del año, concentrando el 69% del procesamiento nacional con una expansión interanual del 17,5% frente a 2024. En segundo lugar se ubicó la cuenca Golfo San Jorge con 170,9 mil barriles diarios (29% del total y un alza bianual del 7,4%), mientras que el resto de las cuencas aportó apenas 12,6 mil barriles diarios, evidenciando una retracción del 37,5% en el mismo periodo.
Esta focalización en los crudos livianos neuquinos exige a las refinerías adaptar de manera constante sus esquemas de blend para optimizar el rendimiento de la dieta de insumos en sus torres de destilación.
El parque industrial refinador argentino canaliza estos volúmenes a través de complejos de gran escala. La refinería La Plata encabeza el procesamiento con el 36% del total, seguida por Luján de Cuyo con el 21%, Campana con el 16%, Dock Sud con el 14% y Elicabe con el 7%.
La producción conjunta de naftas y gasoil alcanzó los 2.147 miles de metros cúbicos en agosto de 2026, lo que representa una suba del 0,5% respecto a julio y del 6,2% en la comparación interanual.
En la diferenciación empresaria, YPF se consolida como el principal actor del mercado con 1.342 miles de metros cúbicos producidos, abarcando el 56% de las naftas y el 57% del gasoil, secundada por Axion Energy (343 miles de m3), Shell (303 miles de m3) y Trafigura (124 miles de m3). Por el lado de la comercialización interna, las ventas totales de naftas y gasoil sumaron 1.984 miles de metros cúbicos en agosto de 2026.
Las naftas experimentaron una merma interanual del 3,4% para ubicarse en 803 miles de metros cúbicos, al tiempo que el gasoil contrajo sus despachos un 1,4% hasta los 1.180 miles de metros cúbicos. Esta desaceleración en la demanda doméstica transcurre en paralelo a una recomposición de precios: el valor ponderado promedio de los combustibles grado 2 y grado 3 se situó en 2.172 pesos por litro para las naftas y 2.363 pesos por litro para el gasoil, marcando incrementos interanuales del 47,0% y 52,2% respectivamente.
Medidos en paridad internacional, los precios locales se ubican en 1,45 dólares por litro para las naftas y 1,58 dólares por litro para el gasoil, posicionando al mercado argentino en sintonía con las referencias vigentes en el promedio de América Latina.