Modernización tecnológica
La digitalización impulsa el crecimiento de la minería argentina en un contexto de transición energética
En el Día de la Industria Minera, expertos destacan cómo la incorporación de soluciones tecnológicas impulsa la productividad, mejora la seguridad laboral y reduce el impacto ambiental.
Este 7 de mayo, en el marco del Día de la Industria Minera en Argentina, el foco está puesto en el papel transformador de la tecnología dentro de uno de los sectores más dinámicos y con mayor proyección internacional.
Con recursos minerales clave para la transición energética global, como el litio, el cobre y la plata, y un ecosistema en crecimiento, la minería argentina se consolida como una oportunidad concreta de desarrollo económico y posicionamiento estratégico en los mercados internacionales.
Según datos recientes del INDEC, la actividad minera registró un crecimiento interanual del 3,7% en noviembre de 2024, acumulando una expansión del 6,1% en los primeros once meses del año.
Estos avances están estrechamente vinculados a la incorporación de tecnología e innovación en todas las etapas del proceso productivo.
“La industria minera comprende cada vez más que la adopción de tecnología no solo mejora la productividad, sino que también permite anticiparse a riesgos operativos, ambientales y de seguridad. Por eso, muchas compañías están incorporando la transformación digital en el centro de su estrategia y buscan aliados estratégicos que las acompañen en este camino con soluciones a medida y visión de largo plazo”, señaló Alejandro Álvarez, Director de Negocios Estratégicos de Kyndryl Argentina.
Las soluciones tecnológicas como la automatización, la analítica avanzada y el mantenimiento predictivo están cambiando la forma en que se gestionan los procesos mineros.
Gracias al uso de inteligencia artificial, sensores y “gemelos digitales”, las empresas pueden anticipar fallas, reducir tiempos muertos, optimizar recursos y maximizar la disponibilidad de sus activos, incluso en entornos geográficos complejos o de difícil acceso.
La tecnología también ha elevado significativamente los estándares de seguridad en el sector. Cámaras inteligentes, monitoreo remoto, visión artificial y vehículos autónomos permiten reducir la exposición de los trabajadores a zonas de alto riesgo, prevenir accidentes y tomar decisiones críticas de forma más rápida y efectiva.
“El cuidado del personal siempre es una prioridad. En minería, estas herramientas tecnológicas permiten anticipar incidentes, minimizar riesgos y tomar decisiones más precisas para resguardar a quienes operan en contextos complejos”, explicó Álvarez.
En un contexto global en el que la sostenibilidad es un eje transversal, la industria minera argentina avanza en la adopción de tecnologías que reduzcan el uso de agua y energía, optimicen los procesos y disminuyan la huella ambiental.
El monitoreo en tiempo real de los recursos, la protección de la biodiversidad local y la medición de la huella de carbono son algunos de los avances más relevantes.
Particularmente en el caso del litio, uno de los minerales más demandados a nivel global, la tecnología de Extracción Directa del Litio (DLE) representa una innovación clave.
Según el Informe Sectorial Litio 2024 del Ministerio de Economía, este método permite acortar los plazos de producción, reducir la variabilidad en los rendimientos y minimizar el uso de agua, convirtiéndose en una herramienta crucial para una minería más sostenible.
De acuerdo con el Readiness Report de Kyndryl, el 94% de los líderes industriales considera la modernización tecnológica como una prioridad. Sin embargo, solo el 39% afirma contar con una infraestructura de TI preparada para enfrentar riesgos futuros.
En minería, esta brecha se traduce en una oportunidad: invertir en tecnología no solo aumenta la competitividad, sino que también asegura un crecimiento sustentable, resiliente y alineado con las nuevas demandas globales.
Con un potencial geológico incomparable y el respaldo de una industria cada vez más orientada a la innovación, Argentina tiene la posibilidad de consolidarse como un actor clave en el nuevo mapa energético global. La tecnología, en este escenario, no es solo una herramienta: es el motor de una nueva minería.