Escenario para 2030
Renovables: la encrucijada de destrabar regulaciones para acelerar la inversión
Los desafíos apuntan generan nuevas oportunidades como la mejora en el almacenamiento energético y la implementación de sistemas de gestión de energía inteligentes, que pueden hacer la red eléctrica más eficiente.
Con la vista puesta en 2030, Argentina tiene una oportunidad única para consolidarse como líder regional en energías renovables.
El sector de las energías renovables en Argentina está en una encrucijada decisiva, mirando hacia los próximos siete años con grandes expectativas de expansión y consolidación.
Con el Plan Nacional de Transición Energética 2030 como guía, el país se ha comprometido a transformar su matriz energética, reduciendo su huella de carbono y apostando fuertemente por recursos como la energía solar y eólica, especialmente en regiones con alto potencial como el norte del país y la Patagonia.
En opinión del consultor Hugo Fernández del área de Energías Renovables de Dynamic Energy en los últimos años, Argentina ha registrado un crecimiento notable en la instalación de parques solares y eólicos, impulsado por políticas gubernamentales y un enfoque creciente en la sostenibilidad.
Sin embargo,-advirtió- para cumplir con los objetivos de 2030, que incluyen que más del 50% de la generación eléctrica provenga de fuentes renovables, es crucial no solo mantener estos esfuerzos, sino también intensificarlos.
"Parte fundamental de este proyecto de transición energética es la inclusión de proyectos de generación distribuida donde actores particulares y empresas generan parte de la energía que consumen desde fuentes renovables, donde mayoritariamente se realizan in situ (es decir dentro de sus propias instalaciones) así como en proyectos de generación comuntaria reservado para grandes usuarios e instalaciones de mediano porte entre 1 y 12 MW) donde generan en lugar y consumen en otro", explicó.
Otra acción realizada- agregó- por las entidades regulatorias es la posibilidad de inyectar a la red eléctrica y recibir una compensación monetaria por la inyeccción de energía, lo cual viabiliza mucho más la realización de estos proyectos a nivel privado.
A pesar del progreso, el camino hacia 2030 presenta varios desafíos significativos. Fernández afirmó que la infraestructura actual debe ser actualizada para gestionar la intermitencia de las fuentes renovables, y es necesaria una mayor inversión, estimada en más de U$S 86 mil millones, para apoyar el desarrollo de nuevas tecnologías como el hidrógeno de baja emisión.
Estos retos, sin embargo, también abren la puerta a oportunidades importantes, como la mejora en el almacenamiento energético y la implementación de sistemas de gestión de energía inteligentes, que pueden hacer la red eléctrica más resiliente y eficiente.
El objetivo de máxima de alcanzar en el año 2025 el 20% del abastecimiento eléctrico con energías limpias, tal como establece la Ley 27.191, cada vez se lo ve más cerca.
Hoy, alrededor del 20% de la demanda eléctrica se abastece con energías limpias. El incremento en los últimos doce meses está impulsado por el aumento en la generación eólica y solar que actualmente tienen una participación en ese sector del 74,1% y del 15,2%, respectivamente.