Rabinovich, del IAE General Mosconi

"Vaca Muerta crece, pero sigue condicionada a la macroeconomía"

El vicepresidente del IAE opinó sobre el declino de la producción en el segmento convencional y del desafío de inversiones que supone sostener el auge del shale.

"Vaca Muerta crece, pero sigue condicionada a la macroeconomía"
Para el IAE, el problema de Vaca Muerta no es técnico, ni geológico, pero está atado a la evolución de la macro
Para el IAE, el problema de Vaca Muerta no es técnico, ni geológico, pero está atado a la evolución de la macro

En el último informe de Tendencias Energéticas del IAE “General Mosconi”, se muestra un crecimiento de la producción de petróleo interanual en mayo de este año de casi el 14%, y del gas natural del 12%.

Sin embargo, también se destaca la disparidad de comportamiento entre la producción convencional, que declina un 5% en el caso del petróleo y un 10% en el del gas natural, mientras que el no convencional crece a tasas astronómicas del 58% y 43% respectivamente.

Esto obviamente ha generado cuellos de botella en la infraestructura desde la cuenca Neuquina, en particular de transporte de gas natural que se intenta resolver con el nuevo gasoducto.

Con estas cifras, la Argentina produjo en mayo de este año casi 580 mil barriles/día de petróleo y 136 millones de m3/día de gas natural. Si bien estas cifras están todavía alejadas de los máximos históricos alcanzados en la década de 1990, casi toda la recuperación la explica el desarrollo de Vaca Muerta. El 40% de la producción total del petróleo del país ya se extrae de yacimientos no convencionales y el 56% de la producción de gas natural tiene el mismo origen.

Consultado por Mejor Energía, Gerardo Rabinovich, Vicepresidente Instituto Argentino de la Energía “General Mosconi”, afirmó que "el potencial de Vaca Muerta, a partir de estas cifras ya no está en duda y le permite a la Argentina reducir las importaciones de gas natural y líquidos que pesan desmesuradamente en la balanza comercial y desestabilizan el conjunto de la economía".

Y agregó que "para poder tener una justa medida de las posibilidades de la Argentina hay que condicionar la continuidad de este crecimiento con las mejoras y estabilización de la situación macroeconómica de nuestro país. Es decir, apreciar en su justa medida el potencial que nos presenta Vaca Muerta".

En el Informe presentado por la Secretaria de Gobierno de Energía a fines de 2019 relativa a los escenarios al 2030, se presentan proyecciones que estarían mostrando un crecimiento de la producción de petróleo hasta llegar a los 750.000 barriles/día al final del período, lo que produciría un excedente exportable del orden de 200 mil barriles/día, y en el caso del gas se alcanzaría una producción del orden de los 160 millones de m3/día con posibilidades importantes de sustitución de importaciones y exportaciones regionales.

"Para que ello suceda,- señaló Rabinobich- por las características de la producción no convencional de rápida caída de la producción por pozo (del orden de los 18 meses), se requieren inversiones constantes en los próximos ocho años del orden de los U$S 8 mil millones anuales solamente en desarrollo de campos. Sin hablar todavía de infraestructura de superficie y logística para transporte a centros de consumo".

En opinión del vicepresidente del IAE, "estas cifras son impensables en la Argentina de hoy, por lo que probablemente no veamos que se puedan alcanzar los objetivos proyectados en su momento. Es decir, el problema de Vaca Muerta no es técnico, no es geológico, tampoco tiene que ver con la economía sectorial hoy muy favorecida por los precios resultantes de la guerra en Ucrania, sino que es un problema de la macroeconomía del país que presenta una gran incertidumbre para las posibilidades de la industria petrolera, y en particular en Vaca Muerta, en los próximos dos o tres años al menos".

No obstante, Rabinovich aclaró que "apreciar en su justa medida las posibilidades de Vaca Muerta está relacionado con el objetivo de lograr los niveles proyectados en los escenarios al 2030, "lo que no nos convertirá en una potencia petrolera mundial, ni tampoco un jugador mundial en la industria del GNL, pero será de una enorme ayuda a la recuperación económica y el crecimiento del país".

"Luego se verá si la demanda interna, la recuperación de nuestra economía y la situación internacional permite dar otro salto o no, pensando, en forma consistente con el comportamiento histórico, que nuestro país no es un país petrolero y tampoco es un país gasífero, pero si somos un país con petróleo y con gas natural que nos debe ayudar en nuestra recuperación general", finalizó.

 

 

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