2026-08-14

Demanda petrolera

La AIE ajusta sus proyecciones y Vaca Muerta enfrenta un mercado cada vez más competitivo

La crisis del petróleo volvió a poner a Vaca Muerta en el centro del tablero energético mundial. El bloqueo del estrecho de Ormuz y la reanudación de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán provocaron un fuerte recorte en las previsiones de oferta global y generaron un escenario de mayor tensión para los mercados de crudo.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) redujo en 1,7 millones de barriles diarios su estimación de oferta mundial para el tercer trimestre respecto de su informe anterior. El organismo con sede en París calcula ahora un déficit de 1,8 millones de barriles diarios entre oferta y demanda durante ese período, más del doble de lo que había proyectado en julio.

Para la Argentina, que busca convertir a Vaca Muerta en una plataforma exportadora de escala internacional, el escenario tiene una doble lectura. Un petróleo más escaso y con precios bajo presión alcista puede mejorar el atractivo económico de las exportaciones neuquinas, pero al mismo tiempo una crisis prolongada puede aumentar la volatilidad, encarecer costos y alterar las condiciones del comercio energético mundial.

Ormuz, el cuello de botella 

El estrecho de Ormuz es uno de los principales corredores energéticos del planeta. Los nuevos enfrentamientos prácticamente paralizaron el tránsito marítimo y afectaron las exportaciones de los países productores del Golfo Pérsico.

Durante julio, las exportaciones de esa región cayeron 2,1 millones de barriles diarios, hasta un promedio de 15 millones. La reducción fue todavía más abrupta durante el mes: los embarques pasaron de unos 20 millones de barriles diarios a comienzos de julio a cerca de 12 millones hacia el cierre.

El impacto ya se refleja en las reservas. Según la AIE, las existencias mundiales disminuyeron en 69 millones de barriles durante julio y quedaron por debajo de los 7.900 millones, su nivel más bajo desde abril de 2025.

La advertencia del organismo es contundente: cuanto más tiempo permanezca cerrado ese corredor, mayor será la presión sobre el mercado. 

La oportunidad que mira Neuquén

En este contexto, el crecimiento de Vaca Muerta adquiere una dimensión estratégica. La Argentina viene aumentando su producción de petróleo no convencional y avanzando en infraestructura para colocar mayores volúmenes en el exterior.

El escenario internacional puede favorecer a los productores argentinos si la menor oferta global sostiene precios elevados. Pero el desafío para la industria neuquina será demostrar que puede competir no solo por volumen, sino también por costos, eficiencia y confiabilidad logística.

La AIE estima que durante 2026 la oferta mundial promediará unos 102 millones de barriles diarios, 4,3 millones menos que en 2025. El aumento de la producción de los países de América, calculado en 1,4 millones de barriles diarios, no alcanzaría para compensar las pérdidas de Medio Oriente y Rusia.

Para Vaca Muerta, esa brecha puede convertirse en una ventana de oportunidad: cada barril adicional que Argentina consiga producir y colocar en mercados internacionales gana valor estratégico en un escenario de oferta restringida.

 El alivio podría llegar en 2027

La AIE espera que el mercado comience a recomponerse hacia fines de 2026 y proyecta para 2027 un salto de 8,3 millones de barriles diarios en la oferta mundial, hasta alcanzar 110,3 millones.

Sin embargo, el organismo mantiene una advertencia: los riesgos siguen siendo “sustanciales” y la caída de las reservas aumenta la urgencia por recuperar el tránsito normal a través de Ormuz.

Del lado de la demanda, la AIE también ajustó sus números a la baja. El consumo se contrajo 4,9 millones de barriles diarios durante el segundo trimestre y se espera otra caída de 2,8 millones en el tercero, producto del impacto de los precios elevados. Para el cierre de 2026 se proyecta una recuperación moderada y para 2027 un crecimiento de 2,4 millones de barriles diarios.

Para Neuquén, el mensaje es claro: la crisis internacional puede acelerar el valor estratégico de Vaca Muerta, pero también deja en evidencia que el salto exportador argentino dependerá de cuánto petróleo pueda producir, transportar y vender de manera competitiva cuando el mundo más lo necesite.

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