El precio del Brent y Medio Oriente
La tregua global resetea el precio del barril y genera un nuevo equilibrio para los planes y operaciones de las petroleras
El desplome Brent tras el acuerdo Estados Unidos - Irán devolvió el precio del barril a niveles previos al conflicto. Las refinerías rearman su ecuación de costos y analizan bajas en las naftas, mientras Vaca Muerta defiende su desarrollo, pero nada será igual en el mercado global.
El memorándum preliminar de paz firmado entre los Estados Unidos e Irán desactivó la prima de riesgo geopolítico que había impulsado los precios de la energía a máximos históricos durante el primer semestre del año. Tras haber alcanzado un pico de US$126 por barril a fines de abril, debido al cuello de botella de los cargamentos marítimos, el encarecimiento de los fletes y la parálisis en el Golfo Pérsico, el valor actual del crudo Brent se replegó hasta ubicarse en el rango de los US$76 en lo que va de la semana.
Este marcado descenso representa un regreso paulatino hacia la normalidad logística previa al estallido del conflicto, cuyo punto de partida estaba en torno a los US$72 registrados el viernes 27 de febrero, día previo al primer ataque de Estados Unidos sobre objetivos de Irán. Sin embargo, los principales centros de análisis y bancas de inversión de Wall Street advierten que la baja financiera no se trasladará de forma automática ni a la misma velocidad al mercado físico.
Inventarios y precios del crudo
El consenso de organizaciones de referencia como la Agencia Internacional de la Energía y la Administración de Información de Energía de los Estados Unidos, junto a entidades financieras como Goldman Sachs y J.P. Morgan, señala que el mercado global ingresa en una etapa caracterizada por la rigidez logística y la necesidad crítica de recomponer las existencias globales. Las proyecciones indican que el barril de crudo no perforará de manera inmediata los niveles previos a la crisis de febrero, debido a la drástica caída de los inventarios acumulada.
En su último informe posterior al acuerdo de paz, Goldman Sachs redujo su proyección para el cierre del año ubicando al Brent en un eje de US$80 y al WTI en US$75. La entidad argumenta que el mercado físico tardará en recibir el flujo real de petróleo, fijando de este modo un piso de precio más alto para el tercer trimestre. Con una perspectiva de mediano plazo un poco más bajista, J.P. Morgan proyecta un promedio de US$60 para el total del año, sustentado un fuerte incremento de oferta que se manifestará una vez que la OPEP+ regrese al circuito comercial sin trabas políticas.
Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, señaló que una reducción del riesgo geopolítico no implica un regreso lineal a los niveles de precios previos a la crisis de abastecimiento. El especialista advierte que la paz puede retirar la prima de pánico, pero no llena automáticamente los tanques, no repone inventarios, no normaliza contratos ni devuelve de un día para otro la confianza logística de armadores, operadores, compradores y aseguradoras.
De acuerdo con Carnicer, el escenario más probable coincide en una normalización con existencias todavía afectadas por el conflicto, donde la baja de precios debería existir, especialmente en el crudo, pero con pisos más altos que los que hubieran prevalecido en un mercado físicamente cómodo. La necesidad de recomponer inventarios establece un piso técnico para el valor del Brent.
En el segmento del Gas Natural Licuado, Carnicer aclara que las respuestas del mercado son sustancialmente más lentas debido a la complejidad de la infraestructura asociada y la vigencia de contratos de largo plazo. A diferencia del petróleo, el gas natural licuado constituye un mercado más rígido porque no alcanza con que aparezca la voluntad política de las partes, por lo que el mercado internacional probablemente mantendrá una prima por seguridad de suministro.
Impacto en la Argentina
Esta nueva coyuntura internacional puede impactar en la Argentina, modificando las ecuaciones de las refinadoras, el ritmo de explotación en el no convencionales y la planificación de las grandes obras de infraestructura de transporte. Durante el período de máxima volatilidad, cuando el crudo promediaba por encima de los US$110, YPF implementó un esquema técnico de amortiguación de precios para evitar un traslado directo de las subas externas al mercado local.
Ese colchón técnico, que congeló la paridad de importación teórica y fue prorrogado hasta finales de junio, evitó subas descontroladas, pero con la reciente caída del Brent por debajo de los US$77, las condiciones de la ecuación se modificaron debido a que el precio local quedó alineado, e incluso por encima, de la paridad de exportación actual. Distintas refinadoras coincidían en las últimas semanas que el crudo a US$90 ya era un punto de equilibrio con el surtidor.
En este contexto, la conducción de Horacio Marín al frente de YPF y las restantes compañías de la plaza local analizan la viabilidad de aplicar una reducción nominal en el precio de venta al público de las naftas y el gasoil de cara a julio, replicando el desplome internacional. Sin embargo, el principal freno para una baja agresiva radica en la necesidad de las empresas de recomponer márgenes de rentabilidad que venían rezagados.
Por el lado de la producción en la cuenca neuquina, la industria mira también las cotizaciones internacionales. Un precio de referencia estabilizado en el rango actual de US$75 a US$80 mantiene la ecuación de rentabilidad para el desarrollo en Vaca Muerta, cuyos costos de desarrollo en las áreas centrales de la formación de Añelo se ubican entre los US$40 a US$45 por barril, lo que confiere un amplio margen de competitividad.
No obstante, analistas como Daniel Dreizzen, director de Aleph Energy, advierten que la preocupación real aparecerá si el crudo rompe el piso de los US$65 a mediano plazo debido al superávit proyectado por la agencia internacional para el próximo año. Un barril a ese nivel desaceleraría los planes de expansión en las áreas marginales y motivaría a las compañías a recalcular la velocidad de sus planes de perforación y fractura.
En contrapartida, la desescalada bélica reduce la volatilidad de los mercados financieros internacionales, lo que para el ecosistema local se traduce en una baja del riesgo país y en una ventana de oportunidad clave para conseguir financiamiento internacional bajo la modalidad de project finance, vital para los megaproyectos en marcha.
La reducción de las tensiones bélicas también genera un alivio respecto de los costos de abastecimiento del Gas Natural Licuado necesario para cubrir los picos de demanda durante los meses de invierno. Juan Bosch, presidente de SAESA, señala sobre este punto que la disminución de la tensión geopolítica repercute de manera favorable en el mercado de gas, una variable clave para la Argentina durante los meses de mayor consumo estacional.
La baja de los precios internacionales contribuirá a reducir el costo de las importaciones necesarias para cubrir los picos de demanda invernal, aliviando las erogaciones de divisas. Asimismo, Bosch enfatiza que este invierno marca además un cambio histórico en el esquema de importación de GNL del país, corporizado en una mayor participación del sector privado en la gestión de abastecimiento.