Entrevista a Juan Bosch, presidente de SAESA
“La PIAP puede poner a la Argentina en una posición de liderazgo mundial”
El presidente de SAESA, Juan Bosch, detalló los principales lineamientos del plan para reactivar la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), ubicada en Neuquén, con una propuesta que combina inversión privada y una estrategia exportadora de largo plazo. En diálogo con Modo Shale (Mitre Patagonia y YouTube), Bosch explicó que la iniciativa apunta no solo a recuperar la operación de la planta, sino también a modernizarla para insertarla en nuevos mercados internacionales.
“Presentamos esta iniciativa proponiendo reactivar la PIAP, no solo reacondicionarla, sino modernizarla, y vender el agua pesada fundamentalmente en el mercado de exportación”, sostuvo Bosch. Como ya lo informó Mejor Energía, el proyecto requeriría una inversión en torno a los US$ 120 millones, con una etapa de ejecución estimada en un plazo máximo de 36 meses.
El objetivo es que la planta cuente con una infraestructura moderna y actualizada, proyectada para operar hacia 2027 y los años posteriores. La propuesta busca recuperar una capacidad industrial considerada estratégica para la Argentina, tanto por su vínculo con el sector nuclear como por su potencial de inserción en cadenas globales de alto valor agregado.
Bosch remarcó que el mercado del agua pesada ya no se limita únicamente al uso tradicional en centrales nucleares. En ese sentido, señaló que existen nuevas oportunidades vinculadas a sectores tecnológicos, científicos y sanitarios. “No solo se utiliza en el mercado de la energía nucleoeléctrica, sino también en otros mercados como farmacéutico, salud, biotecnología, microchips. Hay muchos demandantes en el mundo muy interesados en este producto”, afirmó.
Uno de los puntos centrales del proyecto es el abastecimiento energético. Bosch sostuvo que el desarrollo de Vaca Muerta es una condición clave para que la PIAB pueda competir a escala internacional. La planta tiene un consumo estimado de entre 600.000 y 700.000 metros cúbicos diarios de gas natural cuando opera a plena producción.
Un esquema público-privado
El esquema propuesto por SAESA contempla una operación público-privada, en la que el activo continúe bajo propiedad de la Nación, pero la gestión y las inversiones queden a cargo de un operador privado seleccionado mediante un proceso competitivo.
“Y lo que nosotros hemos propuesto es que se convoque una licitación pública abierta y competitiva. Para elegir el concesionario que va a tener a su cargo las inversiones. Entonces, el activo va a seguir siendo de propiedad de la Nación. Y la operación va a estar delegada, vía concesión de infraestructura pública, en una gestión privada”, explicó Bosch.
El ejecutivo también se refirió a eventuales usos alternativos de la planta, como la producción de fertilizantes a partir de gas natural. Si bien consideró que sería una posibilidad interesante para agregar valor al recurso de Vaca Muerta, aclaró que no aparece como prioridad inmediata dentro del plan.
“Sería genial poder transformar más gas natural en fertilizantes. Pero entendemos que es un proceso de segunda prioridad en el tiempo. Porque no están los elementos hoy para afirmar con seriedad si eso es viable en todos los sentidos”, indicó.
Otro de los aspectos destacados por el directivo fue el impacto potencial sobre el empleo especializado. Bosch sostuvo que la propuesta contempla integrar a los trabajadores con experiencia de la planta, un capital técnico difícil de reemplazar en una industria de alta complejidad.
“La idea es integrar a los trabajadores que han estado trabajando y que tienen un conocimiento específico y experiencia en la puesta en marcha. Sin duda es una fuente importante de trabajo; donde estimamos que rondará entre las 150 y 200 personas”, señaló.
Desde la mirada de SAESA, la reactivación de la PIAP también tiene una dimensión geopolítica. Bosch planteó que la Argentina podría recuperar un lugar de relevancia en el suministro global de agua pesada, un insumo estratégico para distintos sectores industriales y tecnológicos.
“La PIAP podría ser la mayor oferente de agua pesada del mundo y poner a Argentina en una posición de liderazgo para el suministro de este insumo, que es estratégico para el mundo y nos ataría comercialmente y nos pondría en una posición muy interesante para la integración internacional”, concluyó.