2026-04-10

Minerales críticos y transición energétic

El cobre redefine la minería en Sudamérica: Argentina acelera proyectos

El cobre volvió al centro de la escena global como uno de los minerales estratégicos para la transición energética.

La electrificación del transporte, la expansión de las redes eléctricas y el desarrollo de energías limpias están impulsando una demanda creciente que, según estimaciones de BHP, podría aumentar un 70% hacia 2050, superando las 50 millones de toneladas anuales.

En el corto plazo, el mercado anticipa un incremento sostenido: hacia 2035 será necesario sumar alrededor de un millón de toneladas adicionales por año para abastecer las necesidades globales. China continúa siendo el principal consumidor mundial, concentrando cerca del 60% de la demanda.

Este nuevo escenario reposiciona a Sudamérica como región clave en el suministro del metal. Chile consolida su liderazgo histórico como mayor productor mundial, mientras Argentina emerge como un actor con fuerte potencial, apalancado en una cartera de proyectos de gran escala que podrían comenzar a producir entre 2027 y 2030.

Argentina: cartera de proyectos en expansión

A diferencia de Chile, donde la minería de cobre tiene más de un siglo de desarrollo, Argentina transita una etapa de exploración avanzada y estructuración de grandes proyectos. Aun así, el país se ubica en el octavo lugar mundial en inversión en exploración de cobre, según la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM).

San Juan concentra parte central del desarrollo con proyectos como Vicuña —resultado de la integración de Josemaría y Filo del Sol—, El Pachón y Los Azules, todos con estudios avanzados y distintos niveles de aprobación ambiental. A ellos se suman iniciativas como Taca Taca en Salta, PSJ en Mendoza y la eventual reactivación de Agua Rica–Alumbrera (MARA) en Catamarca, con potencial de producción hacia 2027.

En conjunto, los proyectos más avanzados del país representan inversiones estimadas en casi US$ 20.000 millones. El impulso de herramientas como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) busca mejorar la competitividad y acelerar decisiones de inversión en el sector.

El desarrollo del cobre en Argentina enfrenta tres desafíos centrales. El primero es la infraestructura: caminos, energía, transporte y logística deberán escalar para acompañar operaciones de gran magnitud y larga vida útil.

El segundo es el capital humano. La puesta en marcha de proyectos de esta escala requerirá técnicos, profesionales y operarios especializados, lo que refuerza la necesidad de formación y capacitación en las provincias mineras.

El tercer eje es la previsibilidad regulatoria. La estabilidad normativa y ambiental aparece como condición clave para destrabar inversiones de largo plazo y sostener el crecimiento del sector.

“Argentina está frente a una oportunidad histórica con respecto al cobre. El desafío es transformar ese potencial en producción concreta, con previsibilidad, infraestructura y proveedores preparados para acompañar ese crecimiento”, señaló Juan Pablo Otero, representante comercial de Calidra Argentina.

Chile continúa siendo el principal productor mundial de cobre y un mercado altamente sofisticado. En los últimos años, la industria incorporó cambios estructurales, como el uso de plantas desaladoras para abastecer de agua a las operaciones mineras, reduciendo la presión sobre recursos continentales y elevando los estándares ambientales.

En este contexto, los procesos mineros incorporan mayores exigencias técnicas, donde insumos como la cal cumplen funciones críticas no solo en la producción, sino también en el tratamiento de agua, el control de pH y la gestión ambiental.

“El foco en Chile está en la eficiencia operativa, la gestión del agua y el cumplimiento de estándares ambientales cada vez más altos”, explicó Matías Pérez, representante técnico de minería de Calidra Chile.

El rol estratégico de la cal 

La cal cumple un rol transversal en la producción de cobre. En minerales sulfurados se utiliza para regular el pH, optimizar la flotación y eliminar impurezas como la pirita, mientras que en etapas posteriores contribuye a la neutralización de efluentes y captura de contaminantes.

“En el tratamiento de minerales, la cal es clave para optimizar procesos y mejorar el desempeño ambiental de las operaciones”, explicó Laura Correa, gerente de Investigación y Desarrollo de Calidra Argentina.

Además de su rol productivo, su aporte ambiental resulta cada vez más relevante: contribuye a la neutralización de efluentes, la captura de gases y la remediación de pasivos, en línea con los estándares de sostenibilidad que exige la nueva minería global.

En este escenario, el cobre se consolida como uno de los pilares de la transición energética, mientras Sudamérica redefine su rol estratégico en un mercado en expansión, con Chile como líder consolidado y Argentina en proceso de aceleración de su potencial minero.

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