2024-11-27

Ramón Fiestas, presidente para Latinoamérica del GWEC

"Se están dando las señales adecuadas para una segunda ola de inversiones en renovables"

La Argentina tiene por delante el desafío de superar sus barreras para un mayor desarrollo de las energías renovables, para las cuales tiene condiciones naturales únicas, pero que requieren de señales macroeconómicas y normativas para incrementar su participación en la matriz energética. Ese sendero de crecimiento demanda de esfuerzos adicionales a los ya realizados y “abrir la energía verde” a sectores de consumidores mucho más amplios que los clientes corporativos actuales, de manera de acelerar la transformación en línea con los compromisos de descarbonización.

Así lo plantea el presidente del Global Wind Energy Council (GWEC) para Latinoamérica, Ramón Fiestas, en una entrevista con Mejor Energía en ocasión de su visita al país, en la que analizó el contexto local y regional, la oportunidad de revisar la ley de incentivo que caduca en 2025, y las políticas que darán las condiciones para contar con “una segunda ola de inversiones”, tras la aceleración inicial de un sector que tomó impulso casi una década atrás.

Los siguientes son los principales tramos de la charla:

-Su última visita a la Argentina se dio a poco de la elección del actual presidente Javier Milei ¿Qué cambios observa desde entonces para las energías renovables ?

-Abordar el saneamiento de las cuentas públicas y de los indicadores macroeconómicos era una necesidad insoslayable para poder ver a la Argentina alineada con principios de ortodoxia económica, de sanear un sistema económico que estaba fuertemente endeudado y sobre todo soportando la carga de un Estado ineficiente. Es lo que ayudará a atraer inversiones al país, más allá de lo que podrían ser políticas más o menos orientadas a promover el desarrollo de sectores económicos. Y esto es enormemente importante porque para atraer inversión son necesarios indicadores que proporcionen credibilidad y certidumbre a los inversores de recuperar sus inversiones en los plazos en los que se programan, y esto para el sector energético es fundamental.

La tarea que está acometiendo a lo largo de este año el gobierno de Milei es enormemente valiosa porque produce el saneamiento del Estado como principio necesario para que se produzca un segundo piso de inversión y de crecimiento económico.


-¿Entiende, entonces, que se están generando las condiciones para que haya una segunda ola de inversiones en el sector?
-Se están proporcionando las señales adecuadas para que se pueda generar esa segunda ola. Va a ser necesario también poner en práctica políticas que hagan atractiva la inversión. Pero era necesario sanear bien para que se pueda producir esa segunda ola que confiamos se pueda producir con los ajustes necesarios para que esas señales positivas macroeconómicas se puedan traducir en sectores específicos, especialmente en el sector energético. Es fundamental para Argentina en estos momentos porque detrás del desarrollo de los proyectos de energías renovables está la competitividad y la modernización del sector energético. Son dos cosas complementarias y que no se van a dar con otro tipo de opciones tecnológicas que no sean las energías renovables.

-¿Deben continuar los incentivos por parte del Estado para ese desarrollo o ya hay una madurez del sector al que le alcanza sólo con el accionar privado?
-Estamos en un momento donde aún sigue siendo necesaria una participación del Estado con medidas de política pública, fundamentalmente que vayan no tanto a incentivar el desarrollo de estas instalaciones, sino a generar un piso parejo para dar todo su potencial en unas condiciones equilibradas con respecto a las demás tecnologías y con respecto a la realidad de un sistema eléctrico que no estaba diseñado y que requiere de algunos ajustes desde el punto de vista normativo. Pero sobre todo que las inversiones se puedan desarrollar en un clima de certeza desde el punto de vista de cuál va a ser su régimen de funcionamiento y cuál va a ser la retribución que van a percibir.

Dicho esto, la eólica aquí en Argentina es la fuente más competitiva, y eso significa que es preciso preparar el piso para que puedan funcionar y que puedan demostrar esa competitividad, algo que ya se está comprobando en un sistema en que los proyectos están desarrollándose en Argentina en un ambiente de contatación privada. Está regulado, pero es una cuestión de precio y de sostenibilidad ambiental, que se conciertan entre grandes consumidores y entre productores de energías renovables.

-¿Pero cómo se llega a ampliar todo ese escenario del que hoy participan las grandes empresas al resto de los consumidores?

-Ahí es donde entra la política energética y la necesidad de revisar las metas de consumo de energías renovables. No para obligar, sino para permitir que otros segmentos del consumo de menor tamaño, no solo grandes consumidores, sino consumidores medios y hasta llegar a los domésticos tengan la posibilidad de contratar energía renovable. Y eso es a lo que me refiero cuando hablo de la necesidad de actualizar normativa y de definir o diseñar políticas energéticas que estén alineadas con abrir la oferta de energía renovable a segmentos que hoy por hoy no está abierta.

-¿A poco de finalizado el debate en la COP29, en qué lugar se encuentra América Latina, y la Argentina en particular, en el camino de la transición?

-En el caso de América Latina, para poder estar alineados con los objetivos de las contribuciones nacionalmente determinadas de la reducción de emisiones tendríamos que multiplicar por dos a partir de ahora la potencia eólica instalada en la región. Ahora mismo se están instalando del orden de cinco gigavatios, que son 5000 megavatios en América Latina, de los cuales más de un 60 por ciento son en Brasil. Es decir, esas contribuciones no son suficientes para llegar a descarbonizar y nos deja muy lejos del objetivo.

Ahora, la Argentina es un país que dentro de la región es de los más contaminantes, de los más emisores de gases de efecto invernadero. Y necesita hacer un esfuerzo adicional para poder alinearse con esto. Entonces, volviendo a la cuestión inicial, ahí es donde vemos que hace falta un impulso en esa concepción de abrir el mercado de la energía verde a demás consumidores, pues bien estableciendo nuevos objetivos dentro de las metas de la Ley de Energías Renovables que se acomoden ya a un nuevo periodo o bien con los mecanismos necesarios para que la oferta pueda llegar a la demanda a todos los niveles.

-La Argentina tiene una expectativa muy fuerte en el desarrollo de Vaca Muerta ¿Eso ralentiza el avance de las renovables o son oportunidades complementarias?  

-La gran cantera energética que hay en Argentina está sobre Vaca Muerta, que es la energía eólica que sopla en prácticamente todo el país. Entonces, esa competitividad es realmente la palanca que va a permitir el desarrollo de estos proyectos de energías renovables. Por lo tanto, no hay ninguna competencia sino absoluta complementariedad entre entre lo que son los proyectos de producción de electricidad de origen renovable a partir del viento y la explotación del gas de Vaca Muerta, que perfectamente puede estar destinado para la exportación y para cubrir las necesidades de otros países que carecen de viento o carecen de sol y tienen que buscar sus soluciones energéticas.

-¿No puede significar siquiera una puja por el financiamiento millonario que requieren ambas matrices, la renovable y la hidrocarburífera?

-Tampoco veo que esto pueda ser un desvío de recursos en la medida en que los productores de energías renovables, y especialmente los eólicos, puedan incorporar en sus proyectos inversiones necesarias más allá de las centrales de generación y, entrando en el ámbito del transporte de energía, puedan recuperar los costes que representan estas instalaciones a partir de sus propios proyectos.
Por supuesto que el apoyo público en las redes de transmisión es fundamental porque es la base sobre la que se sustenta la regularidad y la calidad del suministro eléctrico y eso es una cuestión que no afecta solamente y ni mucho menos a los productores de energías renovables sino que esto es una cuestión de orden público. Vamos a decirlo así. Entonces, necesidad de desarrollar infraestructuras de transmisión: Sí, sí y sí. Necesidad de que esto sea algo que solamente esté de la mano de la administración pública o de los operadores energéticos públicos: No. Estas inversiones, en la medida en que estén asociadas a proyectos de energías renovables, pueden y deben de ser favorecidas a través del desarrollo de los proyectos.

-Su visita a la Argentina incluyó la participación en la Conferencia de la Unión Industrial Argentina ¿Cómo apalancar definitivamente las renovables al desarrollo de tecnología y proveedores propios?

-El desarrollo de la generación de electricidad renovable es un vector de crecimiento económico de cualquier país, hasta el punto de que un dólar invertido en un proyecto de energía renovable se recompensa con 8 dólares en la canasta del Producto Interior Bruto. Estos son estudios que se han llevado a cabo por parte de la Agencia Internacional de Energías Renovables y que proporcionan este ratio de inversión. A la vez, cada megavatio eólico que se instala incorpora tres puestos de trabajo fijos, con lo cual aquí en Argentina, con más de 3.000 megavatios eólicos funcionando se generó empleo que supera los 8000 puestos de trabajo. Entonces, es un motor de crecimiento económico, y no hay otra actividad que incorpore el valor que aporta el desarrollo de la energía renovable en el país y hacerlo además de una manera que moderniza el tejido industrial y el tejido también laboral por el volumen de profesionales capacitados técnicamente muy superior a cualquier otra actividad industrial. 

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