Consecuencias ante la falta de suministro
Qué dice el informe de la auditoría del ENRE sobre Edesur
El Ente Nacional de la Regulación Eléctrica (ENRE) presentó el informe completo de la auditoría integral y técnica sobre el caso Edesur que afecto con cortes masivos de electricidad a miles de usuarios durante el verano pasado en el Area Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
El documento que tiene más de 200 páginas hizo hincapié en la obsolescencia de las instalaciones de la empresa distribuidora que opera con sobrecarga, señaló que las cuadrillas de emergencia son insuficiente y que los equipos tienen más de sesenta años de uso.
Según el ENRE, las subestaciones de alta y media tensión y los distintos equipamientos (por ejemplo, transformadores) de la distribuidora trabajan con una carga superior al 70 por ciento, un porcentaje superior al que se recomienda.
Entre las conclusiones más relevantes, el documento puntualizó que “estamos ante una empresa que no realizó las inversiones que correspondían para tener instalaciones en condiciones mínimas aceptables y poder satisfacer la demanda requerida. Continúan en servicio equipos que son originales (década del ‘50 y ´60)".
Señalo además que Edesur cuenta con una “reducida cantidad de personal (especialmente el propio) para restablecer el servicio” y que esto llevó a la distribuidora “a tener que operar instalaciones obsoletas con poca maniobrabilidad en la red y con gran falta de recursos para mantener la continuidad del abastecimiento del servicio”.
El informe determinó también que más del 80 por ciento de los transformadores de potencia tienen una ocupación mayor a la aceptada y, a marzo de 2023, de los 1.330 cables de media tensión, el 56 por ciento superan el 70 por ciento de su capacidad y el 43 por ciento superan el 80 por ciento.
El ENRE remarcó que “la sobrecarga de la instalación (incluso con elementos por encima del 80 por ciento y 90 por ciento) no fue desconocido por la concesionaria".
A través de la auditoría se supo, además, que “durante el verano 2022-23 la distribuidora dispuso del 60 por ciento menos de cuadrillas –entre personal propio y contratado- respecto de años anteriores, a pesar de que el número de fallas aumentó”.